La posible ausencia de Alemania en la Copa del Mundo 2026 ha tomado fuerza a partir de un contexto político internacional ajeno al terreno de juego. El origen de la tensión se relaciona con el interés manifestado por Estados Unidos en incrementar su influencia sobre Groenlandia, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca.
Esta situación ha generado fricciones diplomáticas en Europa, donde varios gobiernos han expresado su preocupación por la estabilidad geopolítica en la región ártica. En este escenario, Alemania ha sido una de las voces más críticas frente a dicha postura, lo que ha derivado en un clima de inconformidad que, de escalar, podría desembocar en un boicot simbólico a eventos organizados en territorio estadounidense, incluido el Mundial de 2026, que se celebrará en conjunto con México y Canadá.
Podría ser expulsada
Una decisión de este tipo no sería menor y traería consecuencias severas para la federación alemana. De acuerdo con los estatutos de la FIFA, negarse a participar en una competencia oficial sin causa justificada puede derivar en sanciones económicas, suspensión de derechos deportivos e incluso la expulsión de torneos organizados por el organismo. Además, el veto podría extenderse a selecciones juveniles, futbol femenil y clubes afiliados, afectando de forma directa la estructura competitiva del futbol teutón a nivel internacional.
Estas selecciones apuntan a suplir a Alemania si cumple boicot
En caso de que el boicot se concrete, la plaza tendría que ser ocupada por otra selección europea, recordando que la UEFA cuenta con 16 boletos asignados para la justa mundialista. La primera alternativa sería Eslovaquia, equipo que compartió el Grupo A con Alemania durante las eliminatorias y finalizó en el segundo puesto, posición que le permitió acceder directamente al repechaje continental. Su cercanía deportiva con los teutones la coloca como el reemplazo más inmediato.
Otra vía sería recurrir al ranking de la FIFA para designar al conjunto mejor clasificado que aún busque su boleto mediante la repesca europea. Bajo ese criterio, Italia aparece como la opción más fuerte. La escuadra azzurra, pese a atravesar un proceso irregular, mantiene un lugar privilegiado en la clasificación mundial y cuenta con el respaldo histórico para asumir un sitio vacante.
Cualquiera de estos escenarios dejaría claro que la eventual renuncia alemana no solo alteraría el mapa deportivo del Mundial, sino que también evidenciaría cómo la política internacional puede impactar directamente en el mayor evento del futbol global.
