Álvaro Fidalgo volvió a colocarse en el centro del debate futbolístico, esta vez no por una actuación dentro del campo, sino por sus palabras respecto a una eventual convocatoria internacional. Durante su presentación oficial como nuevo jugador del Real Betis, el mediocampista abordó con cautela un tema que lo ha acompañado en los últimos años: la posibilidad de representar a una selección nacional, ya sea España o México, países que marcan profundamente su trayectoria personal y profesional.
¿Qué país prefiere?
El centrocampista fue claro al señalar que hablar de combinados nacionales en este momento sería precipitado. Recién aterrizado en el conjunto verdiblanco, Fidalgo dejó en claro que su prioridad inmediata es rendir, adaptarse y ganarse un lugar dentro del proyecto deportivo andaluz.
Reconoció abiertamente su estatus como ciudadano mexicano, aceptando que esa opción existe, aunque recalcó que el panorama permanece abierto y sin decisiones tomadas. La concentración, explicó, está puesta en demostrar su nivel competitivo dentro de LaLiga, consciente de que aún tiene mucho por probar en esta nueva etapa europea.
Más adelante, Álvaro Fidalgo profundizó en el vínculo emocional que lo une con ambas naciones. Nacido en territorio español, pero formado futbolísticamente en suelo mexicano, Fidalgo expresó el enorme afecto que siente por los dos contextos que moldearon su carrera.
Con doble nacionalidad ya formalizada, el mediocampista aceptó sentirse incómodo al tener que elegir, dejando ver que la decisión no resulta sencilla ni inmediata. Su respuesta reflejó honestidad, prudencia y respeto hacia ambos países.
“Sería un poco atrevido por mi parte antes de ni siquiera jugar, soy mexicano y es una posibilidad que tengo, está un poco todo en el aire, estoy centrado en hacer las cosas bien aquí, tengo muchas cosas que demostrar”, señaló.
“Me has puesto en un aprieto. Tengo la doble nacionalidad al día de hoy, al final nací en España, me hice futbolista en México, así que el cariño que le tengo a los dos países es inmenso. No te puedo decir mucho más, no sé qué decirte”, añadió.
Este escenario mantiene viva la conversación en torno al futuro internacional del futbolista. Mientras España representa sus raíces, México simboliza su crecimiento, consolidación y madurez dentro del balompié profesional. Por ahora, Álvaro Fidalgo prefiere que el balón hable por él en el Benito Villamarín, dejando que el rendimiento marque el rumbo de una decisión que, tarde o temprano, volverá a tocar su puerta.
