La reciente reunión entre Víctor Velázquez, presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa Cruz Azul, y Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, volvió a encender la ilusión de la afición celeste respecto a un tema que lleva años en el aire: la construcción de un estadio propio.
El encuentro, calificado por ambas partes como productivo, no incluyó anuncios oficiales inmediatos, aunque sí dejó un mensaje claro: pronto podría haber novedades relevantes para la institución cementera.
Este acercamiento se da en un momento clave para Cruz Azul, un club histórico que, pese a su grandeza deportiva, ha carecido de una casa definitiva durante décadas. Tras la salida del Estadio Ciudad de los Deportes, el equipo ha transitado por distintas sedes, situación que ha afectado identidad, ingresos y estabilidad.
Por ello, cualquier diálogo directo con autoridades capitalinas adquiere un peso especial, sobre todo cuando se habla de proyectos de largo alcance que involucran infraestructura, planeación urbana y desarrollo social.
¿Dónde podría ser construido el estadio?
Dentro del entorno político y deportivo, la cita también refleja la intención de ambas partes de explorar esquemas de colaboración que beneficien a la ciudad. Un inmueble moderno no solo serviría para partidos de futbol, sino que podría convertirse en un polo económico, cultural y recreativo para la zona elegida, algo que encaja con la narrativa de regeneración urbana que impulsa el actual gobierno capitalino.
En cuanto a los posibles lugares donde Cruz Azul podría levantar su nuevo recinto, los rumores apuntan a varias alternativas. Iztapalapa aparece como una opción recurrente por disponibilidad territorial y densidad poblacional. Azcapotzalco también ha sido mencionado por su conectividad y tradición industrial, específicamente en la zona del Parque Bicentenario.
Por ahora, no hay decisiones finales ni fechas marcadas en el calendario. Sin embargo, la reunión entre Velázquez y Brugada representa un paso simbólico importante. La promesa de “buenas noticias” mantiene viva la esperanza de que, esta vez, el sueño del nuevo estadio de Cruz Azul deje de ser solo un proyecto y comience a tomar forma real.
