El momento más simbólico de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 estuvo cargado de historia, mensaje social y emoción colectiva. Antes de que el pebetero olímpico iluminara oficialmente el inicio de la justa invernal, la llama realizó un recorrido cuidadosamente diseñado por el Estadio San Siro, convirtiendo el encendido en un relato de identidad, unidad y legado deportivo italiano.
El fuego olímpico ingresó al recinto escoltado primero por los capitanes del AC Milan y del Inter de Milán, dos clubes históricos que representan no solo a la ciudad, sino a generaciones enteras del futbol italiano. Ese primer relevo dio paso a un homenaje al deporte colectivo, cuando la antorcha fue entregada a tres medallistas italianas de voleibol: Anna Danesi, Paola Egonu y Carlotta Cambi, figuras clave del éxito reciente de la selección femenil.
La llama continuó su trayecto con el equipo varonil de voleibol, en manos de Simone Giannelli, Simone Anzani y Luca Porro, reforzando el mensaje de igualdad, trabajo en equipo y orgullo nacional, antes de emprender su camino final rumbo al pebetero. Instantes después, la bandera olímpica ingresó al estadio para ser izada en el centro del recinto, marcando uno de los momentos más solemnes de la noche.
Previo al encendido, la ceremonia ofreció uno de sus mensajes más poderosos con la participación de Charlize Theron, Embajadora de la Paz de la ONU, quien recordó al mundo que “la paz no es solo la ausencia de conflicto. Es la creación de un entorno donde todos puedan prosperar”, palabras inspiradas en el legado de Nelson Mandela, que resonaron con fuerza en un estadio repleto y ante millones de espectadores.
El fuego olímpico se dividió entonces en dos destinos. En Milán, la leyenda del esquí italiano Alberto Tomba fue el último portador antes de encender el pebetero principal; mientras que en Cortina d’Ampezzo, el honor correspondió a Sofia Goggia, ícono del esquí alpino y orgullo local.
Ambos pebeteros, gemelos en diseño, fueron concebidos como esferas solares entrelazadas, formadas por nudos que hacen referencia al “nodo vinciano” de Leonardo da Vinci, símbolo de conexión, energía y equilibrio. Así, con arte, historia y emoción, Milano-Cortina 2026 encendió una llama destinada a unir a la ciudad y la montaña bajo un mismo espíritu olímpico.
