La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 no solo rompió con lo tradicional por su puesta en escena artística y sus presentaciones musicales, sino también por la manera en que se presentó el desfile de los atletas: por primera vez en la historia olímpica, la entrada de las delegaciones se realizó simultáneamente en cuatro sedes distintas de Italia.
Mientras el epicentro del evento fue el Estadio San Siro de Milán, donde miles de aficionados siguieron el espectáculo principal, las marchas de las delegaciones también tuvieron lugar en Cortina d’Ampezzo, Livigno y Predazzo. Estos lugares fueron elegidos estratégicamente para incluir a los atletas que ya se encontraban cerca de sus lugares de competencia, por ejemplo, en pruebas de esquí alpino, snowboard, esquí nórdico o freestyle, evitando traslados innecesarios y enriqueciendo el espectáculo global con distintos escenarios alpinos.
La idea detrás de este formato descentralizado fue ofrecer una sensación de unidad frente a la diversidad geográfica: aunque los deportistas marcharon en distintos puntos, las transmisiones de televisión y las conexiones en vivo permitieron que el público alrededor del mundo lo viviera como un solo desfile integrado.
De acuerdo con el comité organizador de Milano-Cortina 2026, cada nación pudo elegir en qué sedes ubicar a sus abanderados entre los cuatro puntos disponibles, permitiendo una participación más flexible y adaptada a las necesidades logísticas de cada delegación. Italia, como país anfitrión, incluso designó abanderados en cada una de las cuatro locaciones, destacando la magnitud del evento en su territorio.
Este formato no solo moderniza la tradicional entrada de atletas, sino que también refleja la naturaleza “extensa y policéntrica” de unos Juegos Olímpicos de Invierno que abarcan una vasta zona del norte de Italia, con pruebas y festividades distribuidas en múltiples panoramas montañosos y urbanos.
