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¡Ni la ciencia lo explica! Estas son las supersticiones más locas del Super Bowl

Aficionados de todo el mundo alimentan el misticismo en torno al súper domingo

Super Bowl
Super Bowl ChatGPT

El Super Bowl no solo se juega en el emparrillado. Año tras año, el partido más visto del planeta también se alimenta de supersticiones, coincidencias inexplicables y patrones tan extraños que, aunque no tengan sustento científico, siguen llamando la atención de aficionados, analistas y apostadores. Desde quarterbacks “malditos” hasta teorías que involucran al Vaticano, el gran juego siempre deja espacio para creer aunque sea por una noche.

Una de las supersticiones más comentadas en la historia del Super Bowl tiene que ver con los mariscales de campo. Por ejemplo, ningún quarterback con las iniciales “DM” ha logrado ganar un Super Bowl. Casos sobran para alimentar la teoría: Dan Marino perdió el único Super Bowl que disputó, mientras que Donovan McNabb también cayó en su única aparición. Talento hubo, legado también, pero el anillo nunca llegó, reforzando la idea de que en el Super Bowl incluso las letras importan.

Otra creencia recurrente apunta directamente al premio individual más importante de la NFL. El MVP de la temporada regular casi nunca gana el Super Bowl ese mismo año, como si el futbol americano castigara a quien brilla demasiado pronto. Aunque existen excepciones, la regla no escrita ha sobrevivido durante décadas y suele reaparecer cada vez que una superestrella llega al gran juego con todos los reflectores encima.

En cuanto a los equipos, el uniforme también ha sido protagonista de supersticiones. Durante años se popularizó la idea de que los equipos que juegan el Super Bowl vestidos de blanco tienen más probabilidades de ganar, una tendencia tan comentada que incluso algunos equipos eligen ese color aunque no estén obligados por reglamento.

Sam Darnold y Drake Maye
Sam Darnold y Drake Maye Chat GPT

Pero si hay una teoría que mezcla deporte y misticismo, es la que involucra al Vaticano. Existe la creencia entre aficionados de que cada vez que hay un cambio de Papa, los Seattle Seahawks terminan ganando el Super Bowl. No hay lógica deportiva detrás, pero la coincidencia ha sido suficiente para que la superstición sobreviva y resurja cada vez que Seattle aparece en el radar de candidatos.

También están las “maldiciones” que parecían eternas. Durante décadas se dijo que ningún equipo podía ganar el Super Bowl en su propio estadio, hasta que Tom Brady y los Buccaneers rompieron la regla no escrita. Aun así, cada año la teoría vuelve a mencionarse, demostrando que en el Super Bowl las supersticiones nunca mueren: solo se reinventan.

Al final, ninguna de estas señales define el resultado, pero todas forman parte del encanto del Super Bowl. Porque cuando el balón vuela en el kickoff, la lógica se suspende y cualquier cosa puede pasar.

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