El entorno del FC Barcelona vive un momento de alta tensión institucional, después de que Joan Laporta presentó su renuncia oficial a la presidencia del club este 9 de febrero de 2026.
Lejos de tratarse de una crisis por resultados deportivos o escándalos financieros, este movimiento responde a una estrategia calculada y, sobre todo, al cumplimiento estricto de la legalidad blaugrana.

¿Por qué renunció Joan Laporta?
La dimisión de Laporta no es un adiós, sino un hasta luego con tintes electorales. Según lo estipulado en el artículo 42.f de los Estatutos del Club, cualquier directivo que aspire a la reelección debe abandonar su cargo antes del inicio del proceso electoral.
Con los comicios fijados para el próximo 15 de marzo, Laporta decidió dar el paso al costado necesario para vestir de nuevo su traje de candidato.
“Me voy con el orgullo de haber rescatado al club económica y emocionalmente. Ahora, es el socio quien debe decidir si el proyecto debe continuar hasta su culminación definitiva”, declaró Laporta en su despedida.
Rafael Yuste toma el mando
Con la salida del mandatario, el club no quedará a la deriva, Rafael Yuste, hombre de máxima confianza de Laporta y hasta hoy vicepresidente primero, asumirá la presidencia de la Junta Gestora.
Este equipo interino, que incluye a figuras como Josep Cubells y Alfons Castro, tendrá la misión de garantizar la estabilidad operativa de la entidad hasta que un nuevo presidente sea investido, a más tardar, el 30 de junio de 2026.
Laporta no la tendrá fácil; aunque presume de haber “saneado las cuentas” tras un lustro complejo, la oposición ya afila sus argumentos. Entre los nombres que buscarán arrebatarle el trono destacan:
- Víctor Font: El eterno aspirante que apuesta por una modernización tecnológica total.
- Marc Ciria: Experto en finanzas con un plan de choque económico alternativo.
- Joan Camprubí: Representante de un sector que busca volver a las raíces más tradicionales del club.
La renuncia masiva de otros nueve directivos que acompañarán a Laporta en su plancha electoral deja claro que la maquinaria está en marcha.
El Barça entra hoy en un periodo de interinato administrativo, pero de máxima ebullición política.
