El regreso de Sergio Pérez a la Fórmula 1 ya está en marcha y, como suele ocurrir en la pretemporada, el primer gran objetivo no fue buscar titulares por velocidad, sino por estabilidad.
En el arranque de los tests oficiales en el Circuito Internacional de Baréin, el piloto mexicano completó una jornada que dejó señales claras: Cadillac quiere construir desde la base y Checo está ahí para acelerar el proceso.

¿Cómo le fue a Checo en su debut con Cadillac en Baréin?
En el primer día de pruebas rumbo a la temporada 2026, Pérez registró su mejor vuelta en 1:38.828, tiempo que lo colocó en la posición 14 de la tabla general.
Pero en el contexto de los tests, esa cifra es apenas una parte de la historia; la clave real estuvo en el kilometraje: Checo dio 58 vueltas al trazado de Sakhir, una cifra relevante para un equipo que está viviendo sus primeras sesiones oficiales como proyecto nuevo dentro de la parrilla.
Más allá de la posición final, Cadillac salió del día uno con algo que en pretemporada vale oro: un auto que pudo girar, completar el plan de trabajo y regresar al garage sin dramas mecánicos. En un deporte donde la fiabilidad se vuelve un enemigo silencioso, sumar vueltas limpias representa una victoria técnica.
Un día de aprendizaje, no de espectáculo
En Baréin, el cronómetro suele engañar; cada equipo corre con programas distintos, cargas de combustible variables y configuraciones aerodinámicas que no necesariamente buscan rendimiento inmediato. Algunos simulan clasificación; otros, tandas largas; otros simplemente revisan sistemas y validan componentes.
Cadillac, con Pérez, se movió claramente en la línea de la construcción: chequeos de funcionamiento, recopilación de datos aerodinámicos, pruebas de balance y evaluación de comportamiento con diferentes compuestos. Para un auto nuevo, la prioridad es entender cómo reacciona en pista antes de exigirle tiempos.
En la parte alta de la tabla, Lando Norris fue el más rápido del día, seguido por Max Verstappen y Charles Leclerc, lo que marcó una primera referencia de ritmo entre los equipos que, al menos en esta jornada, mostraron un paquete más agresivo. Para Checo, el objetivo era distinto: empezar a darle forma al proyecto.

Checo, el perfil ideal para el arranque
Si Cadillac apostó por Sergio Pérez, no fue solo por su popularidad o por el peso mediático que representa en el mercado americano y latino. La decisión tiene lógica deportiva: Checo es uno de los pilotos con más experiencia reciente en la parrilla, con un historial sólido en desarrollo de monoplazas, lectura de carrera y trabajo fino con ingenieros.
En un equipo que necesita crecer rápido, tener un piloto capaz de describir sensaciones con precisión y transformar datos en dirección técnica es una ventaja real. Y Baréin es el lugar perfecto para comenzar: un circuito que castiga llantas, exige estabilidad en frenadas y pone a prueba la tracción en zonas lentas.
Lo que viene: días clave para el mexicano
La pretemporada 2026 se divide en dos bloques de pruebas, ambos en Baréin. El primero continúa este 12 y 13 de febrero, donde Cadillac seguirá alternando a Pérez y a su compañero Valtteri Bottas para completar el programa.
En estos días, el trabajo para Checo normalmente se concentra en tres líneas:
- tandas largas para simular ritmo de carrera y degradación de neumáticos;
- ajustes de balance y puesta a punto, especialmente en suspensión y frenos;
- pruebas aerodinámicas con diferentes configuraciones para encontrar estabilidad.
Después de este primer bloque, la Fórmula 1 volverá a pista en el mismo escenario del 18 al 20 de febrero, en una segunda tanda que suele ser más reveladora, porque ahí los equipos empiezan a acercarse al rendimiento real del auto, ya con datos acumulados y menos incógnitas en sistemas.
Para Pérez, esos últimos tres días serán especialmente importantes: ahí normalmente se realizan simulaciones completas de carrera, pruebas con cargas de combustible más representativas y sesiones donde el piloto puede empujar un poco más para medir el techo del monoplaza.
