Una de las noticias que más ha causado sorpresa en el futbol mexicano durante la preparación para el Mundial de la FIFA 2026 es la confirmación de que el Estadio Jalisco, uno de los escenarios más emblemáticos de México, no formará parte de las actividades del torneo, ni siquiera como lugar de entrenamientos para selecciones.
El Estadio Jalisco, ubicado en Guadalajara, tiene una historia profunda en el futbol mundial; inaugurado en la década de 1960, fue escenario de partidos en las Copas del Mundo de 1970 y 1986, recibiendo a algunas de las selecciones y figuras más importantes de esos torneos.

A lo largo de más de cinco décadas, se consolidó como un símbolo de cultura futbolística, albergando clásicos, finales nacionales y duelos internacionales de alto nivel.
La organización del Mundial 2026, que será organizado de manera conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, impuso estándares muy estrictos para todos los estadios que tendrán participación en el torneo.
Estos estándares no solo abarcan aspectos como capacidad, infraestructura, accesos, seguridad y servicios generales, sino también condiciones técnicas del campo de juego, que en el caso del Estadio Jalisco implicaban una renovación total del césped con tecnología de punta y preparación específica para competencia de élite.
El problema central estuvo en que dicha renovación implicaba una inversión considerable en tiempo y dinero; las exigencias de la FIFA para aceptar un estadio como sede de entrenamientos o partidos oficiales requieren que el césped, drenaje, sistema de riego, iluminación y superficie cumplan con especificaciones que solo pueden obtenerse mediante una remodelación profunda, superior a la simple sustitución del pasto.
Los administradores del Estadio Jalisco, al evaluar los costos y plazos exigidos, determinaron que no era viable realizar ese nivel de inversión en el tiempo disponible, lo cual llevó a la determinación de no seguir adelante con los trabajos necesarios para cumplir los requisitos técnicos.
Como resultado, el estadio fue descartado tanto para albergar partidos del Mundial como para fungir como campo de entrenamiento para selecciones participantes.
Esta decisión es especialmente llamativa porque Guadalajara, como ciudad, sigue siendo una sede importante del Mundial 2026, el Estadio Akron, casa de las Chivas, sí fue aprobado y figura entre los recintos que recibirán partidos oficiales de la fase de grupos, lo que garantiza que la afición tapatía pueda vivir el torneo en su propia ciudad.
De esta manera, aunque el Estadio Jalisco no sea parte del evento, Guadalajara mantiene su presencia en el calendario mundialista.

La exclusión del Estadio Jalisco de las actividades mundialistas pone en evidencia las altas demandas de infraestructura y modernización que exige la FIFA en el contexto de un torneo que se transmite a millones de espectadores y que se organiza con criterios profesionales internacionales.
Si bien el estadio conserva su valor histórico para el futbol mexicano y mundial, en esta ocasión no logró cumplir con los estándares técnicos que marcan la pauta para la competencia más importante del deporte rey.
En última instancia, la ausencia del Estadio Jalisco no solo deja un símbolo fuera de la fiesta del Mundial, sino también una reflexión sobre cómo los recintos históricos, por más emblemáticos que sean, deben evolucionar para seguir siendo relevantes en un entorno futbolístico cada vez más exigente y globalizado.
