El mundo de la lucha libre mexicana se vio sacudido recientemente luego de que Jesús Juárez Rosales, conocido durante más de dos décadas como Kemonito, hiciera pública una denuncia por presunto acoso y hostigamiento laboral.
Hizo un llamado de auxilio
A través de un video difundido en redes sociales, el luchador lanzó un llamado de auxilio a las autoridades, asegurando que atraviesa una situación complicada tras su salida del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).
En su mensaje, Jesús Juárez explicó que el conflicto se intensificó después de dejar de interpretar al emblemático personaje azul que se convirtió en ícono de la empresa y de millones de aficionados.
“Quiero hacer un grito de auxilio a todas las autoridades, a la presidenta de México, a la Jefa de Gobierno de la CDMX, ya que estoy siendo víctima de acoso laboral y ya es mucho tiempo que me acosa el personal jurídico del Consejo Mundial. Mi familia tiene que comer. Necesito trabajar y pagar mis medicamentos. Hago un llamado de auxilio”, dijo el histórico luchador, pidiendo un pago justo de lo que supuestamente le adeudan.
Así el conflicto con el CMLL
Tras la ruptura, el gladiador decidió continuar su carrera bajo el nombre de Don Changuito, una identidad distinta con la que busca mantener vigente su trayectoria profesional. Sin embargo, afirma que desde entonces ha enfrentado presiones, obstáculos y conductas que considera intimidatorias.
La controversia no surge de la nada. Desde hace tiempo, el intérprete sostiene una disputa relacionada con los derechos del personaje, argumentando que él participó en su creación y que no recibió un reconocimiento justo por la explotación comercial de la imagen.
Además, en declaraciones anteriores, el gladiador señaló presuntas irregularidades en su trato dentro de la compañía, incluyendo episodios que calificó como discriminatorios.
El caso ha generado reacciones divididas entre aficionados y miembros del gremio. Mientras algunos respaldan al luchador por atreverse a denunciar, otros piden cautela hasta conocer la postura oficial de la promotora.
Lo cierto es que la situación abre nuevamente el debate sobre las condiciones laborales en el espectáculo deportivo y la protección de quienes dan vida a figuras que marcan generaciones enteras.
