El Concurso de Clavadas volvió a ser el gran imán del sábado de All-Star, y en 2026 tuvo un protagonista inesperado: Keshad Johnson.
El alero del Miami Heat se proclamó campeón en el Intuit Dome de Los Ángeles, después de una noche de ejecuciones explosivas, riesgo en el aire y una final que se definió por detalles.
Johnson se metió al concurso con el perfil perfecto para sorprender: físico privilegiado, elasticidad y un estilo que combina potencia con recursos acrobáticos. Y lo confirmó desde sus primeras intervenciones.
Su actuación, lejos de ser una colección de mates sin narrativa, fue una secuencia de energía y creatividad que mantuvo al público metido en el show.
En la final, el duelo fue directo contra Carter Bryant, novato de los San Antonio Spurs, quien también tuvo momentos de auténtico impacto; Bryant incluso consiguió la única calificación perfecta de la noche con un 50, un instante que pareció inclinar el concurso a su favor. Sin embargo, Johnson respondió con sangre fría: ejecutó dos volcadas que, sin necesidad de una puntuación perfecta, fueron lo suficientemente sólidas para inclinar el acumulado final.
Los jueces premiaron no solo la altura o la fuerza, sino la capacidad de Johnson para mantener consistencia en los momentos de mayor presión; al cierre de la ronda decisiva, el jugador del Heat sumó 97.4 puntos (49.6 y 47.8), cifra que terminó siendo definitiva para quedarse con el trofeo.
El concurso también contó con la participación de Jase Richardson y Jaxson Hayes, quienes aportaron potencia y espectáculo, aunque no lograron avanzar a la instancia final; aun así, su presencia elevó el nivel general y mantuvo la dinámica competitiva desde el arranque.
Más allá de los números, el triunfo de Johnson refresca el evento: demuestra que el Concurso de Clavadas sigue siendo terreno fértil para nuevas figuras, capaces de robarse el fin de semana con un par de saltos y una noche inspirada.
