Una revelación sacudió la memoria de uno de los capítulos más gloriosos del futbol mexicano. A más de una década de la histórica medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el ex entrenador de porteros del Tri olímpico, Nicolás Navarro, confesó que durante la conformación del plantel existieron presiones para incluir a Guillermo Ochoa como uno de los refuerzos mayores de 23 años.
La presión venía desde la FMF
En una charla reciente, el exportero explicó que desde la cúpula federativa intentaron influir en la decisión para que el entonces guardameta del Ajaccio formara parte del combinado que competiría en Londres.
Sin revelar nombres, detalló que un directivo buscó imponer esa convocatoria, algo que él consideró inadecuado por cuestiones estrictamente deportivas. Según su versión, el cuerpo técnico evaluó rendimiento, momento futbolístico y liderazgo dentro del grupo antes de tomar una determinación definitiva.

Navarro defendió que el arquero ideal para ese torneo era José de Jesús Corona, quien atravesaba un nivel sobresaliente con Cruz Azul y ofrecía condiciones que encajaban mejor en la idea táctica del equipo. Para sostener su postura, presentó análisis, material en video y argumentos técnicos ante el estratega Luis Fernando Tena y el entonces responsable del proceso mayor, José Manuel de la Torre. Ambos respaldaron la decisión, priorizando el desempeño sobre cualquier interés externo.
El desenlace es conocido: Corona fue pieza clave en la campaña que culminó con la victoria ante Brasil en Wembley y la obtención del primer oro olímpico en la historia del balompié nacional. Ochoa, por su parte, continuó su trayectoria como referente del combinado absoluto en años posteriores.
La confesión reabre el debate sobre la injerencia dirigencial en convocatorias importantes y confirma que, en aquella ocasión, el criterio deportivo terminó imponiéndose en uno de los momentos más emblemáticos para México.
