Tras múltiples negociaciones y un mar de especulaciones, finalmente hubo consenso la noche de este jueves, los Chicago Bears llegaron oficialmente a un acuerdo para reubicarse en el noroeste de Indiana, con lo que —según los trascendidos— surgen los Indiana Bears.
Según una publicación en redes sociales a través de la cuenta @ReneeFreakNFL, este jueves se alcanzó un acuerdo de una de las decisiones más trascendentales en la historia de la NFL.
Aunque la franquicia no ha emitido un comunicado formal confirmando el cambio de nombre, las horas previas se informó de serios avances en el proceso del acuerdo para trasladarse fuera de Illinois, lo que marcó un giro que parecía improbable hace apenas unos meses.
Horas antes del anuncio en redes, el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes de Indiana aprobó por unanimidad el proyecto SB 27 para crear una Autoridad de Estadios en el Noroeste de Indiana, esta entidad tendría la misión de financiar, construir y arrendar un nuevo estadio.
El sitio contemplado se ubica cerca de Wolf Lake, en Hammond, Indiana, a escasos kilómetros de la frontera con Chicago.
En un comunicado previo, los Bears calificaron la aprobación como “el paso más significativo hasta la fecha” en sus esfuerzos para construir un estadio de clase mundial en esa zona, lo que vaticinaba lo inminente.
El gobernador republicano Mike Braun impulsó activamente la llegada del equipo, en una estrategia agresiva para atraer a la franquicia fundadora de la NFL a su estado.
Illinois se queda atrás
Mientras Indiana avanzaba, en Illinois el panorama se desdibujaba, el Comité de Ingresos y Finanzas de la Cámara estatal tenía prevista una audiencia para discutir incentivos fiscales que facilitarían la construcción de un estadio, pero fue cancelada.
El portavoz del gobernador JB Pritzker expresó sorpresa luego de que los Bears elogiaron públicamente a Indiana sin mencionar los esfuerzos de Illinois.
El equipo había solicitado previamente 855 millones de dólares en financiación pública para infraestructura en un proyecto en Arlington Heights, que podría albergar Super Bowls y Final Fours.
También presentó en 2022 un ambicioso plan de casi cinco mil millones de dólares que incluía restaurantes y comercios alrededor del estadio.
Sin embargo, la falta de acuerdos concretos y el estancamiento legislativo parecieron abrir la puerta a la ofensiva de Indiana.
¡Adiós vaquero!
Desde su llegada a Chicago en 1921, los Bears fueron parte esencial de la identidad deportiva de la ciudad, jugaron en Wrigley Field entre 1921 y 1970 y posteriormente en Soldier Field, hasta ahora.
Curiosamente, en más de un siglo de historia, nunca fueron propietarios de su estadio, pero el inminente cambio de sede no solo representa una mudanza geográfica, sino que también significa una ruptura emocional con la ciudad que ayudó a consolidar la franquicia como una de las más emblemáticas de la National Football League.
¿“Indiana Bears”?
Aunque el nombre oficial aún no ha cambiado, aficionados y analistas deportivos ya se preguntan si la franquicia se uniría a la lista de equipos que realizan modificaciones en su identidad.
El proyecto en Hammond promete un estadio moderno, con potencial para atraer grandes eventos deportivos y conciertos internacionales, además de impulsar el desarrollo económico regional.
Con información de AP
