El futbol internacional está a punto de experimentar una de sus transformaciones más profundas y ambiciosas en la era moderna. Tras meses de negociaciones y análisis estratégicos, la FIFA, en una colaboración estrecha con la UEFA, ha diseñado un plan para ampliar el Mundial de Clubes de 32 a 48 equipos, replicando el formato que se utilizará en la Copa del Mundo de selecciones de 2026. Este nuevo esquema está proyectado para entrar en vigor en la edición de 2029.
Esta decisión no es producto del azar, sino de una compleja decisión. Inicialmente, la UEFA se opuso con firmeza al incremento de participantes, argumentando que una expansión de tal magnitud podría devaluar la estructura y el valor de la Champions League. No obstante, el panorama cambió tras un análisis de riesgo estratégico. La UEFA aceptó el formato de 48 equipos cada cuatro años, prefiriendo esta opción antes que arriesgarse a la propuesta de un Mundial de Clubes cada dos años, lo que habría saturado el calendario y mermado los ingresos de sus competencias principales.
Un factor determinante en esta expansión fue la presión ejercida por clubes históricos de Europa, como el Manchester United, el Barcelona y el Liverpool, que no participaron en ediciones previas y buscaban asegurar su presencia en un torneo de esta relevancia. Al elevar el número de cupos, la FIFA garantiza que los gigantes del futbol tengan mayores probabilidades de clasificar, fortaleciendo el atractivo global y comercial del evento.
El nuevo formato para 2029 busca una distribución de plazas más robusta: la UEFA elevaría su cuota a 16 clubes, mientras que la CONMEBOL mantendría al menos seis plazas, con posibilidad de una adicional vía repechaje. Por su parte, la Concacaf, la AFC, la CAF y la OFC también ganarán una mayor representación.
Este acuerdo, motivado por la estrategia global de Gianni Infantino, sirve como un gesto de reconciliación institucional entre la FIFA y la UEFA, estabilizando sus relaciones tras años de tensiones acumuladas. Con este movimiento, la FIFA no solo busca ampliar el alcance del torneo, sino también reequilibrar el poder político entre las federaciones más influyentes del mundo.
