La Selección Mexicana disputa un nuevo partido amistoso ante la Selección de Islandia en un contexto muy particular: se trata de un encuentro de media semana, fuera de Fecha FIFA y con una convocatoria integrada exclusivamente por jugadores de la Liga MX, una decisión estratégica tomada por el técnico Javier Aguirre.
El objetivo del Vasco es claro. Este partido funciona como un ejercicio de seguimiento directo para futbolistas que ya son habituales en el entorno del Tri, pero también como una última vitrina para aquellos elementos que atraviesan un buen momento en el futbol mexicano y que aún aspiran a subirse de último momento a la lista final rumbo al Mundial 2026.
Más allá del resultado, el duelo ante Islandia permite al cuerpo técnico observar rendimiento individual, orden táctico y capacidad de adaptación, sin la influencia de jugadores que militan en Europa. En este tipo de compromisos, Aguirre suele poner especial atención en la disciplina defensiva, la intensidad y la lectura de juego, aspectos que considera innegociables para competir a nivel internacional.
Este amistoso también llega como antesala directa de la próxima Fecha FIFA, en la que México enfrentará a la Selección de Portugal y la Selección de Bélgica, dos pruebas de máxima exigencia. Para esa ventana internacional, el propio entorno del Tri considera que cerca del 80 por ciento del plantel ya tendrá perfil mundialista, por lo que el margen de ajuste comienza a cerrarse.
En ese escenario, el partido ante Islandia adquiere mayor relevancia para los jugadores del ámbito local, aunque el equipo no llegará completo. Las lesiones de Gil Mora, Chiquete Orozco y Alexis Vega impidieron su convocatoria, reduciendo las opciones del cuerpo técnico para fortalecer algunas zonas del campo.
El encuentro se disputará en el Estadio La Corregidora, donde el Tri buscará aprovechar el apoyo de la afición y cumplir con una evaluación clave dentro de un proceso que entra en su etapa más fina rumbo al Mundial.
¿Cuál será la alineación de México?
Raúl Rangel apunta a ser el defensor del arco, teniendo frente a él una línea de cuatro conformada por Richard Ledezma, Israel Reyes, Diego Campillo y Jesús Gallardo.
En el medio sector, Erik Lira aparecería como contención acompañado de Carlos Rodríguez y Marcel Ruiz; todo el peso del ataque recaería en Roberto Alvarado, Efraín Álvarez y Armando González.
