Antes del arranque del partido amistoso entre la Selección Mexicana y la Selección de Islandia, disputado en Querétaro, se vivió un protocolo solemne poco habitual que llamó la atención de los aficionados tanto en el estadio como en la transmisión televisiva.
Previo al silbatazo inicial, se guardó un minuto de silencio, posterior al despliegue de una bandera monumental y la presencia de elementos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, quienes participaron en la ceremonia de honores y la entonación del Himno Nacional Mexicano.
De acuerdo con lo explicado por el sonido local del estadio, el minuto de silencio se realizó en memoria de los elementos del Ejército y de la Guardia Nacional que perdieron la vida durante los recientes hechos violentos registrados en la ciudad de Guadalajara, derivados de operativos de seguridad contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El anuncio oficial señaló que el homenaje fue dedicado a los uniformados caídos en cumplimiento de su deber, en un contexto de enfrentamientos ocurridos tras acciones federales contra dicho grupo criminal. La ceremonia se llevó a cabo como un acto de respeto institucional, sin hacer referencias políticas ni declaraciones adicionales dentro del protocolo deportivo.
La escena generó un ambiente de silencio absoluto en el estadio, con jugadores, cuerpos técnicos y aficionados respetando el momento, antes de que el partido continuara con normalidad. Para muchos asistentes, el acto subrayó la conexión entre el presente nacional y los eventos deportivos, especialmente cuando se trata de reconocimientos a integrantes de las fuerzas de seguridad.
Hasta el momento, ni la Federación Mexicana de Futbol ni los organizadores del encuentro han emitido un comunicado adicional más allá de lo señalado durante el protocolo, aunque el gesto fue ampliamente comentado en redes sociales por su carga simbólica y por tratarse de un partido internacional.
