Mientras el trofeo de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 recorre distintos países como parte de su gira oficial, uno de los elementos que más llama la atención no es solo el galardón dorado, sino el exclusivo estuche que lo acompaña. Lejos de viajar en cualquier maleta, la copa es transportada en un baúl de lujo diseñado especialmente para su protección y exhibición por la casa de moda francesa Louis Vuitton.
Desde el Mundial de Sudáfrica 2010, la FIFA comisionó a la firma parisina la creación de este estuche a medida, conocido como Trophy Trunk. Cada pieza es fabricada de forma artesanal en el histórico taller de Asnières, a las afueras de París, donde la marca ha producido algunos de sus baúles más emblemáticos desde el siglo XIX.
En sus versiones más recientes, como las utilizadas en Rusia 2018 y Qatar 2022, el estuche ha incorporado materiales de alta tecnología. El cuerpo principal está confeccionado en titanio grabado con láser, un metal extremadamente resistente y ligero, ideal para garantizar la seguridad del trofeo durante traslados internacionales. A ello se suma el inconfundible diseño exterior, adornado con el monograma clásico de la marca y reforzado en sus ocho esquinas con cuero natural.
Uno de los detalles más llamativos se encuentra en los herrajes de seguridad. El cierre central y los seis broches están fabricados en rutenio, un metal precioso de tonalidad gris oscuro elegido por su dureza, resistencia a la corrosión y durabilidad. En el interior, el estuche está diseñado para ajustarse de manera milimétrica a los 36.8 centímetros de altura y los 6.175 kilogramos de peso del trofeo de oro sólido de 18 quilates.

Además de su sofisticación, el baúl cuenta con algunas curiosidades. Su diseño de doble puerta permite que el estuche se abra por ambos lados, una tradición que se mantiene durante ceremonias oficiales y, especialmente, en la gran final del Mundial. Asimismo, para cada edición, Louis Vuitton suele integrar detalles simbólicos que rinden homenaje al país anfitrión, como ocurrió en 2018, cuando el uso del rutenio fue interpretado como un guiño al símbolo químico “Ru” de Rusia.
Aunque la cifra exacta no ha sido confirmada oficialmente, expertos en lujo estiman que el valor del estuche supera con facilidad los 200 mil dólares, convirtiéndolo en una pieza tan exclusiva como el propio trofeo que resguarda.

