Ante el inicio de la Copa del Mundo de 2026, el Ejército Mexicano ha puesto en marcha un ambicioso plan de seguridad para neutralizar una de las amenazas más modernas y peligrosas: los ataques con drones. Esta medida responde al creciente uso de vehículos aéreos no tripulados por parte de organizaciones criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa, quienes en los últimos siete años han utilizado esta tecnología para intimidar y realizar ataques con explosivos.
La relevancia del torneo representa un reto sin precedentes para las fuerzas armadas, especialmente en un contexto de violencia reciente tras el abatimiento del capo Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del CJNG. Pese a esta situación, tanto la presidenta Claudia Sheinbaum como el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, han descartado cualquier suspensión, ratificando los 13 partidos programados en suelo mexicano, incluyendo el duelo inaugural el 11 de junio en la Ciudad de México.
Para garantizar la seguridad en las sedes de Ciudad de México (Estadio Banorte/Azteca), Guadalajara (Estadio Akron) y Monterrey (Estadio BBVA), el Batallón de Respuesta a Emergencia de la Sedena empleará dispositivos portátiles y semifijos de inhibición. Entre los equipos destaca un sofisticado antidron portátil tipo fusil, de fabricación europea, que cuenta con una pantalla de radar para detectar modelos de drones tanto de día como de noche.

Este dispositivo, que pesa unos 7 kilogramos, funciona bloqueando la comunicación entre la aeronave y su control remoto en un radio de 2 kilómetros, provocando que el dron pierda el control o se aleje del área protegida.
El despliegue humano será masivo: se prevén más de 14 mil elementos en la capital, 12,000 en Guadalajara y 7,000 en Monterrey. Además, debido a la inestabilidad en Jalisco, se reforzó la vigilancia con 2,500 efectivos adicionales.
