La previa del esperado encuentro de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid se vio gravemente empañada por actos vandálicos protagonizados por sectores radicales de la afición local. En un ambiente de máxima presión, un grupo de ultras del club azulgrana recibió a la expedición madrileña con violencia en las inmediaciones del Spotify Camp Nou, provocando momentos de alta tensión que requirieron la atención de los medios y las autoridades.
El incidente más grave ocurrió cuando el autobús en el que se desplazaba la plantilla dirigida por Diego Simeone fue alcanzado por el lanzamiento de diversos objetos. El impacto resultó en la rotura de una de las lunas del vehículo, dejando una imagen impactante de la llegada del equipo colchonero al estadio. Cabe destacar que, según fuentes informativas, el transporte afectado no era el autobús oficial habitual en el que suelen viajar los jugadores, sino un vehículo ordinario perteneciente al club.
Afortunadamente, a pesar de la gravedad del ataque y los daños materiales, no hubo que lamentar heridos ni daños físicos entre los futbolistas o el cuerpo técnico, quienes pudieron acceder al vestuario sin más contratiempos.
El recibimiento fue descrito como extremadamente hostil, con un ambiente cargado por el uso de bengalas y cánticos ofensivos como “puta Atleti”. Curiosamente, los radicales también aprovecharon la ocasión para proferir insultos contra el Real Madrid, su eterno rival, a pesar de no ser el contendiente de la noche.
En lo deportivo, el Barcelona saltó al campo con el difícil reto de remontar una desventaja de cuatro goles. Para ello, el técnico presentó una alineación con nombres como Joao Cancelo, Pedri y Ferran Torres, mientras que el Atlético confió en figuras como Antoine Griezmann y Julián Álvarez para defender su renta. Pese a la violencia inicial en los exteriores, el partido pudo comenzar sin problemas adicionales dentro del recinto.
