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Video: Portero del Tottenham es reemplazado por regalar dos goles en 15 minutos y se va llorando

Antonín Kinský cometió dos errores terribles que no fueron perdonados por su técnico en los octavos de final de la Champions League

Antonín Kinský fue el villano del Tottenham.
Antonín Kinský fue el villano del Tottenham. Foto: AP y redes sociales

Una noche que prometía ser histórica terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla para el joven guardameta checo, Antonín Kinský.

El arquero del Tottenham Hotspur vivió apenas 15 minutos para el olvido durante la ida de los octavos de final de la UEFA Champions League frente al Atlético de Madrid, duelo disputado en el Estadio Metropolitano.

Cometió errores terribles

El encuentro comenzó de la peor forma posible para el conjunto inglés. Cuando apenas corría el minuto cinco, Kinský protagonizó un error garrafal que abrió el marcador para los locales.

El portero intentó despejar el balón desde su área, pero al momento de impactarlo resbaló de manera aparatosa, dejando el esférico servido dentro del área.

El mediocampista español, Marcos Llorente, no desaprovechó el regalo y definió sin complicaciones para adelantar a los colchoneros, desatando la euforia en las gradas.

La situación empeoró apenas diez minutos más tarde. El cancerbero volvió a equivocarse al intentar dar un pase a uno de sus compañeros.

En esta ocasión apenas logró rozar la pelota, dejándola a merced del delantero argentino Julián Álvarez, quien no dudó y la mandó directamente al fondo de la red para colocar el 3-0 momentáneo. El desconcierto en el cuadro londinense era evidente, mientras la afición rojiblanca celebraba lo que parecía una noche perfecta.

Ante semejante escenario, el entrenador, Igor Tudor, tomó una decisión inmediata. Sin esperar más tiempo, el técnico decidió sustituir al joven arquero y enviar al terreno de juego al italiano Guglielmo Vicario para intentar detener la debacle.

Se fue entre lágrimas

La escena fue especialmente dura para Kinský. Visiblemente afectado, abandonó el terreno de juego entre lágrimas y caminó directo hacia los vestidores.

Mientras tanto, algunos seguidores del Atlético lo despidieron con aplausos desde las tribunas. La imagen del guardameta reflejaba la crudeza de una noche que seguramente tardará mucho tiempo en olvidar. Un episodio doloroso en el escenario más exigente del futbol europeo.

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