La Selección Nacional de México Femenil logró un resultado histórico al vencer por primera vez al combinado brasileño en un encuentro amistoso. Las mexicanas llegaron a este compromiso con un antecedente poco favorable: tres derrotas en igual número de partidos, todas por goleada.
Además, esos enfrentamientos habían ocurrido en territorio brasileño. En esta ocasión el escenario fue distinto. El partido se disputó en México y el conjunto sudamericano terminó cayendo por la mínima diferencia.

El Estadio Ciudad de los Deportes fue el escenario de este duelo, que también significó la primera vez que la verdeamarela jugó un amistoso en suelo mexicano. Pedro López estuvo al frente del equipo nacional, mientras que Brasil llegó al compromiso con futbolistas que conocen bien la liga mexicana, como Geyse Ferreira y Priscila Flor da Silva, ambas delanteras del Club América.
Aunque el partido tenía carácter amistoso, el cuerpo técnico mexicano decidió convocar a lo mejor disponible. La selección continúa en una etapa de preparación con la mirada puesta en las eliminatorias de la Concacaf, donde buscará asegurar su lugar en la Copa del Mundo de 2027 que se celebrará en Brasil. Dentro de la convocatoria destacaron nombres como Jacqueline Ovalle, Scarlett Camberos y la experimentada Charlyn Corral.
Los primeros minutos del encuentro dejaron claro el nivel del rival. Brasil presionó desde temprano y generó varias llegadas peligrosas. Sin embargo, la defensa mexicana respondió con orden y determinación. La portera Esthefanny Barreras fue clave en ese tramo del partido, interviniendo en varias ocasiones para evitar que el marcador se moviera.
Conforme avanzó el juego, México fue encontrando mayor equilibrio. El equipo entendió que ante un rival de ese nivel no bastaba con defenderse, también era necesario disputar cada balón con intensidad. Poco a poco las mexicanas comenzaron a generar aproximaciones al área rival, lo que obligó a la defensa brasileña a mantenerse alerta.
El gol que cambió el rumbo del encuentro llegó a través de un balón parado. Tras un tiro de esquina, la defensora Greta Espinoza apareció dentro del área y conectó un sólido cabezazo que terminó en el fondo de la red. La anotación no solo representó la ventaja en el marcador; también confirmó una tendencia dentro del equipo dirigido por Pedro López, pues fue el sexto gol que la selección consiguió mediante jugadas de pelota detenida.
A partir de ese momento, el partido tomó otro ritmo. El gol provocó una fuerte reacción en las tribunas del “Coloso de los Insurgentes” y también obligó a México a manejar el encuentro con mayor inteligencia. El equipo cerró espacios en defensa, mantuvo el orden táctico y evitó que Brasil encontrara claridad en los minutos finales.

Cuando llegó el silbatazo final, el resultado confirmó algo que durante mucho tiempo parecía complicado: México había derrotado por primera vez a Brasil. Más allá de que se tratara de un encuentro amistoso, el triunfo tiene un valor simbólico importante dentro del desarrollo del equipo.
Más allá del marcador, el triunfo también refleja el crecimiento que ha tenido el futbol femenil mexicano. La distancia con las potencias sigue existiendo, pero partidos como este muestran que México comienza a competir en otra dimensión.
¡Abramos cancha!
