La Agencia Mundial Antidopaje decidió aplazar una polémica medida que podría impedir la asistencia de figuras gubernamentales a grandes eventos deportivos si sus países retienen sus contribuciones económicas, lo que evita, por ahora, un posible choque directo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en pleno año mundialista.
Durante una reunión de su comité ejecutivo, el organismo informó que la propuesta será analizada nuevamente en septiembre, una vez concluida la Copa Mundial de la FIFA 2026, torneo que será organizado de manera conjunta por Estados Unidos, México y Canadá.

La medida generó atención internacional debido a que Estados Unidos mantiene retenidos sus pagos a la AMA desde 2023, acumulando alrededor de 7.3 millones de dólares.
Esta decisión fue sostenida tanto en administraciones recientes, incluyendo la de Trump y la de Joe Biden, en protesta por la gestión del organismo, particularmente tras controversias relacionadas con casos de dopaje.
De aprobarse la norma más adelante este año, podría entrar en vigor antes de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, lo que abriría un escenario inédito: funcionarios estadounidenses, incluido el propio presidente, podrían enfrentar restricciones para asistir a eventos deportivos internacionales organizados en su propio país.
Sin embargo, persisten dudas sobre la capacidad real de la AMA para hacer cumplir una medida de este tipo, especialmente frente a autoridades gubernamentales de alto nivel.
El director general del organismo, Olivier Niggli, advirtió que la retención de fondos representa un problema serio para el sistema antidopaje global. “La inestabilidad en la financiación tiene un efecto directo en el funcionamiento del programa mundial. En última instancia, los más afectados son los atletas”, señaló.
Aunque el debate ha tomado relevancia por el caso estadounidense, la AMA insistió en que la propuesta no está dirigida a un solo país, sino que responde a una preocupación global sobre el financiamiento del sistema antidopaje.
El tema, que comenzó a discutirse desde 2020, ha generado divisiones internas. Incluso representantes de Estados Unidos en el organismo, como Rahul Gupta, habían liderado previamente esfuerzos para frenar la iniciativa.

Por ahora, la decisión de aplazar cualquier resolución evita tensiones políticas en un momento clave para el deporte internacional.
No obstante, el debate sigue abierto y podría redefinir la relación entre gobiernos y organismos deportivos en el futuro cercano, justo en la antesala de eventos de gran magnitud como el Mundial de 2026 y los Juegos Olímpicos de 2028.
