El mundo del deporte y las organizaciones de derechos humanos han reaccionado con horror ante la noticia de la ejecución pública de Saleh Mohammadi, un joven luchador de tan solo 19 años y campeón en su disciplina, llevada a cabo por el régimen iraní este jueves 19 de marzo de 2026. El hecho tuvo lugar en la ciudad de Qom, donde Mohammadi fue ahorcado junto a otras dos personas, identificadas como Saeed Davodi y Mehdi Ghasemi, en presencia de un grupo de espectadores.
Según la organización no gubernamental Iran Human Rights (IHRNGO), los tres hombres fueron acusados del asesinato de dos oficiales de policía durante los recientes disturbios nacionales que sacudieron el país; sin embargo, el director de dicha organización, Mahmood Amiry-Moghaddam, denunció que el juicio de Saleh fue “groseramente injusto”.
Los informes indican que el joven atleta fue sometido a torturas y coacciones para obtener una confesión forzada, lo que invalida la legitimidad de la sentencia. Amiry-Moghaddam advirtió que el régimen islámico, en su lucha por la supervivencia frente a las demandas de cambio fundamental del pueblo, está utilizando las ejecuciones masivas como una herramienta para aterrorizar a la sociedad.
Saleh Mohammadi no era solo un manifestante; era un atleta de élite con un futuro brillante en la lucha libre. A pesar de su corta edad, ya había ganado varios torneos internacionales en Rusia e Irán y se había clasificado con el equipo nacional iraní en 2023.

Su ejecución ha sido calificada por el activista de derechos humanos y deportista de combate, Nima Far, como un “asesinato político flagrante”. Según Far, el régimen de Irán está apuntando específicamente a los atletas de alto perfil para aplastar el disenso y enviar un mensaje de miedo a los sectores más visibles de la sociedad.
Ante la gravedad de estos eventos, han surgido voces que exigen consecuencias severas para el país en el ámbito deportivo. Nima Far ha instado a la comunidad internacional a prohibir la participación de Irán en competiciones internacionales hasta que se detengan las ejecuciones de manifestantes y atletas, se libere a los encarcelados en juicios falsos y cese la represalia contra los competidores que se atreven a alzar la voz.
