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Jugador del Puebla enfrentaría histórica suspensión de hasta un año por agredir a árbitro

Edgar Guerra fue expulsado por agredir al árbitro asistente durante el duelo entre Santos y la Franja

Edgar Guerra agredió al cuarto árbitro.
Edgar Guerra agredió al cuarto árbitro. Foto: Mexsport y redes sociales

El futbol mexicano vuelve a estar en el ojo del huracán tras la polémica protagonizada por Edgar Guerra, quien terminó expulsado luego de un incidente poco común que podría traerle consecuencias muy severas.

¿Qué sucedió?

Todo ocurrió durante el partido entre Santos y Puebla en Torreón, cuando el reloj marcaba el minuto 60. El atacante de la Franja ya había sido sustituido y se dirigía hacia la banda para abandonar el terreno de juego.

En ese momento, se encontró con el cuarto árbitro, Fernando Alexander Cruz, quien sostenía el tablero electrónico para indicar el cambio.

Lo que parecía una rutina normal se transformó en un momento de tensión: el jugador reaccionó de forma impulsiva y empujó al oficial.

Inicialmente el contacto fue ligero, pero segundos después repitió la acción con mayor intensidad, lo que elevó la gravedad del acto ante los ojos atónitos del resto de futbolistas.

El cuerpo arbitral no dudó en actuar. A pesar de que Guerra ya no se encontraba dentro del campo, el árbitro central decidió mostrarle la tarjeta roja directa tras recibir el reporte de su asistente.

Enfrentaría histórica sanción

La decisión se tomó bajo el argumento de agresión a un integrante del equipo arbitral, una falta considerada de las más graves dentro del reglamento.

Ahora, la atención se centra en la posible sanción. De acuerdo con el reglamento disciplinario, el futbolista podría recibir hasta 15 partidos de suspensión si la acción es catalogada como conducta violenta.

Sin embargo, existe un escenario aún más delicado: si la Comisión Disciplinaria determina que hubo agresión directa a un árbitro, el castigo podría escalar hasta varios meses fuera de actividad o incluso alcanzar un año completo sin jugar.

Esta severidad responde a la necesidad de proteger la integridad de los oficiales, estableciendo precedentes claros para evitar que situaciones similares se repitan.

El caso de Guerra no solo afecta a Puebla en lo deportivo, también abre un debate sobre la disciplina y el control emocional dentro del terreno de juego, dejando claro que cualquier exceso puede pagarse muy caro.

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