La reinauguración del Estadio Banorte sigue dando de qué hablar, tras el escándalo del caos vial, polémicas y críticas a la remodelación, ahora se suma otro foco de indignación, que no tuvo que ver con el partido ni la cancha, sino con los cuerpos de emergencia que brindaron servicio para el partido México vs. Portugal.
En redes sociales estallaron las evidencias de que estos servidores fueron los primeros en poner el mal ejemplo, ya que donde estaban desplegados dejaron montones de basura tirada.
Las imágenes evidencian claramente la acumulación de vasos, charolas, envases y restos de alimentos abandonados junto a la banqueta, al lado de una pared perimetral del estadio.
También se aprecian montones de desechos, entre recipientes de unicel, botellas, bolsas y escombros, en un espacio que luce como punto de operación o permanencia de personal durante la jornada.
Esto implica que en una noche de operativo, vigilancia y despliegue institucional, quienes debían poner orden habrían dejado, al menos en esa zona, una imagen de descuido total.
Del operativo al tiradero
La contradicción es que en eventos masivos como el partido México vs Portugal, las autoridades despliegan cuerpos de seguridad, atención médica, rescate y apoyo logístico para presumir control, prevención y respuesta, pero tras el partido, las fotos revelan un espacio sucio, con basura acumulada y residuos visibles a plena luz del día.
No se trata solo de una mala postal, el problema es el mensaje, porque mientras a los asistentes se les exige orden, respeto al espacio público y cumplimiento de indicaciones, las imágenes sugieren que en el área ocupada por personal operativo ocurrió lo contrario.

Atropellada reapertura del Azteca
El caso se suma a una jornada ya cargada de polémicas alrededor del antiguo Azteca, la reinauguración del estadio estuvo plagada de problemas logísticos, quejas por la experiencia de algunos aficionados y otros incidentes que ensombrecieron un evento que debía proyectar modernidad y orden rumbo al Mundial.
Ahora, este nuevo episodio refuerza la sensación de una reapertura atropellada, donde no solo falló la operación en distintos frentes, sino también la imagen de pulcritud y control que se esperaba en uno de los inmuebles más importantes del país.
Aquí la duda sería si el estadio tampoco contó con algo tan básico como los contenedores suficientes para la recolección de basura.
Tras el México vs Portugal, afuera del Estadio Banorte no solo quedó la sensación de un partido gris, también una estampa de descuido que pone en duda detalles básicos sobre la infraestructura y orden en el recinto mundialista.
