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Estadio Azteca a trabajar contra reloj: reabre entre lujos, fallas y polémica rumbo al Mundial

El Coloso de Santa Úrsula mostró aspectos positivos en su reapertura, pero aún presenta deficiencias que encienden las alarmas a menos de tres meses para el arranque del torneo

El ahora Estadio Banorte seguirá trabajando a marchas forzadas para estar listo en la inauguración del Mundial.
El ahora Estadio Banorte seguirá trabajando a marchas forzadas para estar listo en la inauguración del Mundial. Mexsport (Jose Hernandez)

El Estadio Azteca reabrió sus puertas este 28 de marzo tras casi dos años de permanecer cerrado debido a un ambicioso proceso de remodelación con miras a la Copa del Mundo 2026, torneo que se celebrará el próximo verano en México, Estados Unidos y Canadá.

La reapertura del histórico inmueble, considerado por muchos como la “catedral del futbol”, generó gran expectativa entre los aficionados, quienes finalmente pudieron regresar a sus gradas para presenciar el duelo entre las selecciones de México y Portugal, un encuentro que sirvió como escaparate tanto de los avances como de las áreas pendientes en el recinto.

Los pros del renovado recinto

El Coloso de Santa Úrsula fue intervenido para cumplir con los estrictos lineamientos de la FIFA, incluyendo la instalación de pantallas de última generación y la modificación del acceso de los futbolistas a la cancha, ahora ubicado en la parte central del campo, a diferencia del antiguo ingreso por una de las cabeceras.

Estos cambios buscan modernizar la experiencia tanto para jugadores como para espectadores, alineando al inmueble con los estándares de los grandes escenarios internacionales en la actualidad.

Entre los aspectos positivos que dejó ver esta primera prueba destaca la renovación total de las butacas en distintas zonas, así como la incorporación de áreas hospitality de alto nivel.

Estos espacios incluyen un restaurante con vista directa al terreno de juego en su interior, además de una panorámica hacia la Calzada de Tlalpan en su exterior, ofreciendo una experiencia más exclusiva para ciertos sectores del público. A esto se suma un sistema de sonido completamente nuevo, compuesto por más de 500 bocinas, que mejoró notablemente la acústica del estadio.

La modernización tecnológica también se hizo presente con la implementación de conexión wifi funcional durante la mayor parte del partido, así como un sistema de pago digital que permitirá a los asistentes adquirir alimentos y bebidas mediante tarjetas bancarias.

Asimismo, la iluminación LED, las pantallas gigantes y la cancha híbrida fueron otros de los elementos que destacaron en esta renovada versión del inmueble, que en menos de tres meses hará historia al convertirse en el primero en albergar tres Copas del Mundo.

Mucho por trabajar

La reapertura anticipada del Estadio Azteca también evidenció diversas deficiencias que aún deben ser atendidas. En redes sociales, varios asistentes reportaron problemas de infraestructura como goteras e incluso desperfectos en los baños, incluyendo hoyos que representan un riesgo para los usuarios.

Estas situaciones encendieron las alarmas sobre la necesidad de reforzar los trabajos antes del arranque de la máxima justa deportiva.

Otro de los puntos más criticados fue la visibilidad en las zonas bajas de las cabeceras, un problema histórico que persiste pese a la reciente remodelación.

Durante el encuentro, numerosos aficionados manifestaron su inconformidad al no poder observar correctamente el desarrollo del juego, a pesar de haber pagado boletos de alto costo.

La presencia de vallas de seguridad, fotógrafos y personal técnico complicó aún más la experiencia, obligando a varios asistentes a permanecer de pie para seguir las acciones.

La inconformidad también alcanzó al gremio periodístico, ya que el área de prensa fue reubicada hacia una de las esquinas en la parte alta del estadio, perdiendo la posición central que anteriormente ofrecía una mejor perspectiva del terreno de juego. Esta decisión generó críticas por parte de algunos periodistas y medios de comunicación.

A los problemas internos se sumó un caos logístico en los accesos, donde miles de aficionados enfrentaron largas filas y retrasos considerables para ingresar al inmueble.

Incluso con el partido ya en marcha, una gran cantidad de personas continuaba esperando poder entrar, lo que evidenció fallas en la organización del evento.

Por si fuera poco, la trágica muerte de un aficionado dentro del estadio obligará a reforzar las medidas de seguridad de cara al Mundial, con el objetivo de evitar que un hecho de esta magnitud vuelva a ocurrir. Este suceso empaña la reapertura de un recinto que lucha por mantener su legado mientras se adapta a las exigencias modernas.

Con el tiempo en contra, el ahora denominado Estadio Banorte deberá acelerar los trabajos pendientes si pretende llegar en óptimas condiciones a la inauguración de la Copa del Mundo el próximo 11 de junio. La historia pesa, pero también la exigencia, y el margen de error es cada vez más reducido.

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