La reapertura del antiguo Azteca, hoy rebautizado como Estadio Banorte, prometía modernidad y orgullo mundialista, pero la realidad del escenario para el partido México vs Portugal fue otra, la de baños con mala imagen y suciedad visible, plafones abiertos, humedad o manchas en techos, pasillos con instalaciones expuestas y hasta maquinaria todavía en la zona exterior.
Más que una reinauguración impecable, lo que quedó fue la sensación de una obra entregada con prisas, a 75 días del partido inaugural del Mundial 2026 el 11 de junio próximo, lo que convertirá al inmueble en el primero en recibir tres partidos inaugurales de Copa del Mundo.
Sin embargo, la experiencia de reapertura dejó imágenes que difieren de lo que representa un recinto listo para presumirse al mundo.

Críticas generalizadas
Las imágenes compartidas en redes sociales por los asistentes muestran varios focos rojos, en una de ellas se aprecia un sanitario con acumulación de papel y mala presentación, que si bien es un escenario ‘normal’ en un partido de futbol en México, revelan las graves carencias logísticas que aún tiene el recinto.
En otras imágenes se observan techos con zonas abiertas, manchas oscuras, registros sin cerrar por completo y tuberías visibles sobre los pasillos.
También se ven zonas de venta improvisada sen corredores todavía áspero, con acabados que lucen más funcionales que terminados.

En el exterior la situación no es mejor, aún se aprecia la maquinaria pesada en el entorno del inmueble, a lo que se suma la falta de estacionamiento para los miles de aficionados que acudieron al recinto.
Estas imágenes no prueban por sí solas el estado total de todo el estadio, pero sí exhiben que en al menos algunas áreas, la obra no transmitió una sensación de recinto plenamente pulido o terminado.
Antecedentes del retraso
La impresión de una entrega acelerada no surgió de la nada, el estadio debía estar listo en enero de 2026, pero dos meses después seguía con obras en marcha y miles de trabajadores laborando día y noche.

De hecho, para el partido México vs Portugal las obras se pausaron al menos tres días.
Salvavidas de emergencia
Banorte informó oficialmente que su acuerdo con Grupo Ollamani incluyó un financiamiento de dos mil 100 millones de pesos para la modernización del recinto.
Al mismo tiempo, otros reportes periodísticos colocaron la inversión total de la remodelación en más de tres mil millones de pesos.
Con esas cifras, la expectativa lógica era una reapertura sólida, uniforme y visualmente impecable, y en lugar de eso hubo techos abiertos, acabados cuestionables y baños que no lucen a la altura de un estadio mundialista.
¿Funcionalidad o estética?
Y el problema no es únicamente si un muro se ve bonito o si un plafón estaba perfectamente rematado, sino que el estado del inmueble refleja las fallas en la planeación, en los tiempos de entrega y en el control de calidad en un recinto que será pieza central del Mundial.

Por ahora el ahora Estadio Banorte volvió a abrir sus puertas y cumplió con su partido de reapertura, pero las críticas de la afición en México no se hicieron esperar, y si no se corrigen las fallas a tiempo, el panorama para la inauguración sería catastrófico.
