El futbol volvió a quedar manchado por la discriminación y esta vez el protagonista fue Lamine Yamal, quien no se quedó callado tras los cánticos islamofóbicos que se escucharon durante el amistoso entre la Selección de España y Egipto. Lo que debía ser una fiesta previa al Mundial terminó envuelto en polémica, obligando incluso a las autoridades a iniciar una investigación por lo ocurrido en las gradas.
Durante el encuentro disputado en el RCDE Stadium, un sector de la afición entonó frases ofensivas como “el que no bote es musulmán”, lo que generó indignación tanto dentro como fuera del campo. A pesar de que los cánticos iban dirigidos al equipo rival, el propio Yamal —de religión musulmana— dejó claro que el mensaje trasciende cualquier contexto futbolístico.
El joven jugador del FC Barcelona utilizó sus redes sociales para condenar lo sucedido con un mensaje contundente que rápidamente se viralizó: “Soy musulmán y usar la religión como burla en un campo os deja como ignorantes y racistas”.
Además, el atacante señaló que, aunque no fue un ataque personal directo, este tipo de comportamientos representan una falta de respeto intolerable hacia millones de personas, insistiendo en que el futbol debe ser un espacio de unión y no de odio.
El caso no quedó solo en redes, ya que autoridades locales y organismos deportivos condenaron los hechos, mientras la policía abrió una investigación por posibles actos de islamofobia y xenofobia. Incluso desde el gobierno español se alzó la voz para rechazar lo ocurrido, en un episodio que vuelve a poner bajo la lupa el problema del racismo en el futbol europeo.
Este incidente reaviva el debate sobre la violencia verbal en los estadios y deja claro que, pese a campañas y protocolos, el futbol aún tiene una deuda pendiente en la lucha contra la discriminación.
