La sombra de la inseguridad en México no discrimina, alcanzando incluso a los círculos más cercanos de las figuras públicas internacionales. Recientemente, el internet ha reavivado los detalles estremecedores sobre el secuestro de Víctor “Paletas” Álvarez, hermano del multicampeón mundial de boxeo, Saúl “Canelo” Álvarez. El incidente, que ocurrió originalmente en diciembre de 2018, ha vuelto a la luz pública tras declaraciones detalladas del propio Víctor en el pódcast Los Mafia.
Todo comenzó en 2018, tras realizar un retiro bancario de 200 mil pesos. Víctor, quien en ese momento portaba un reloj de lujo tipo Rolex, fue interceptado cerca de una gasolinera y golpeado brutalmente hasta perder el conocimiento. Al despertar, se encontró inmovilizado en la cajuela de un vehículo, sin saber hacia dónde lo trasladaban. Durante su cautiverio de 72 horas, fue interrogado y golpeado repetidamente con rifles, lo que le provocó heridas graves en el rostro.
El momento crítico del secuestro ocurrió cuando los captores revisaron su teléfono celular y encontraron fotografías de él junto al Canelo. Con una templanza asombrosa bajo presión, Víctor negó rotundamente cualquier parentesco, sosteniendo que solo lo conocía por un amigo en común. Esta estrategia, sumada a la falta de ostentación de otros recursos, convenció a uno de los delincuentes, quien pronunció la frase que definiría su destino: “Este no tiene feria, no es pariente del boxeador... ya con eso hay que soltarlo”.
Mientras tanto, en Nueva York, Saúl Álvarez se preparaba para disputar el campeonato supermedio de la AMB contra Rocky Fielding. A pesar de la presión deportiva, el boxeador decidió tomar personalmente las riendas de la negociación ante la desconfianza en las autoridades mexicanas, a quienes sospechaba involucradas en el crimen. Tras arduas horas de diálogo a través de intermediarios, la exigencia inicial de millones de dólares se redujo a un pago de 500 mil, cerrando así el acuerdo de liberación.
Finalmente, Víctor fue abandonado cerca de la V Región Militar, herido y en estado de shock. En un último momento de desesperación, intentó pedir ayuda a un taxista, quien se negó a subirlo debido a que estaba bañado en sangre. El Paletas logró llegar a su domicilio por sus propios medios, reflexionando que está “vivo de milagro” tras una pesadilla que puso a prueba la unión y fortaleza de la familia Álvarez.
