Una marca de ropa deportiva se encuentra bajo una tormenta de cuestionamientos luego de que el fiscal general de Texas, Ken Paxton, iniciara una investigación para determinar si la empresa engañó a consumidores sobre la seguridad, calidad y efectos en la salud de sus productos, informó Metro World News.
El foco está puesto en la posible presencia de PFAS, conocidos como “químicos eternos”, en prendas vendidas por la marca Lululemon como parte de un estilo de vida vinculado al bienestar y la sostenibilidad.
La investigación se centra en si algunas prendas de la marca contienen PFAS u otros compuestos persistentes, además de revisar la lista de sustancias restringidas de la empresa, sus protocolos de prueba y sus prácticas de cadena de suministro.
De hecho, a inicios de 2024 Lululemon le dijo a la AP que ya cooperaba con las autoridades y sostuvo que dejó de usar PFAS en su ropa a inicios de ese año.
Qué son los PFAS y qué daño causan
Los PFAS son una familia de sustancias químicas sintéticas usadas en múltiples productos por su capacidad para repeler agua, grasa o manchas.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos explica que se les llama “químicos eternos” porque son muy persistentes en el ambiente y algunas investigaciones los han vinculado con efectos adversos en la salud.
Al mismo tiempo, la propia EPA y la agencia federal ATSDR subrayan que la ciencia sigue evolucionando y que no todos los PFAS tienen el mismo perfil de riesgo.
No obstante, sí existe preocupación regulatoria y científica por los PFAS, pero eso no equivale automáticamente a probar daño en una prenda específica ni en un usuario concreto de Lululemon.
Hasta ahora, lo que hay es una investigación en curso sobre posibles prácticas engañosas y sobre la composición de ciertos productos.
¿Cómo surgió la polémica contra Lululemon?
La investigación de Texas se activó sobre la base de dudas sobre si una marca que se promociona alrededor del bienestar, el rendimiento y la sostenibilidad informó de forma adecuada a sus clientes sobre materiales sintéticos y compuestos químicos potencialmente problemáticos.
Pero además, Lululemon ya venía cargando ruido reputacional por cuestionamientos a sus mensajes ambientales y por críticas recientes de consumidores a algunos productos.
En 2025, un tribunal federal en Florida desestimó una demanda que acusaba a Lululemon de “greenwashing” o publicidad ambiental engañosa en su campaña Be Planet.
Aunque la desestimación no validó el fondo de las afirmaciones comerciales de la marca, resolvió el caso por falta de legitimación de los demandantes en ese expediente.
Además, en 2026 la compañía recibió críticas por leggings señalados por usuarios como demasiado transparentes; tan es así que CBS News reportó que la firma retiró temporalmente de su web una línea después de que clientes dijeran que la tela era “see-through”.
Ese episodio no está relacionado con PFAS, pero sí muestra que la marca ya enfrentaba una crisis de confianza y control de calidad.
