El arbitraje mexicano volvió al centro del debate, pero no por una jugada polémica, sino por un caso de violencia de género. Durante el partido entre Pumas y Mazatlán, la árbitra Katia Itzel García habría sido blanco de expresiones misóginas, lo que desató un pronunciamiento oficial del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred).
El organismo calificó los hechos como inaceptables y advirtió que este tipo de conductas no pueden justificarse como parte de la “pasión del juego”.

Misoginia fuera de la cancha… y dentro del debate
De acuerdo con el Copred, las expresiones dirigidas a la silbante reproducen estereotipos de género y buscan deslegitimar la autoridad de las mujeres en espacios históricamente dominados por hombres.
El organismo subrayó que este tipo de agresiones constituyen violencia simbólica y representan un retroceso en la lucha por la igualdad dentro del deporte profesional.
Llamado directo al futbol mexicano
Ante la gravedad del caso, el Copred hizo un llamado a la Liga MX, la Comisión de Árbitros y la Federación Mexicana de Futbol (FMF) para adoptar una postura de tolerancia cero frente a conductas discriminatorias.
También pidió fortalecer los protocolos de prevención, atención y sanción, así como investigar los hechos con independencia de si fueron registrados formalmente en la cédula arbitral.

Contexto internacional y presión rumbo a 2026
El caso adquiere mayor relevancia debido a que Katia Itzel García ha sido designada como árbitra para la Copa Mundial de Futbol 2026, lo que la posiciona como una de las representantes del arbitraje mexicano a nivel internacional.
En este sentido, el Copred advirtió que México tiene la responsabilidad de proyectar un futbol libre de discriminación, especialmente ante su papel como sede del torneo.

El mensaje que preocupa
El organismo alertó que normalizar este tipo de expresiones envía un mensaje preocupante: que las mujeres deben demostrar su capacidad constantemente y que la violencia verbal puede ser tolerada en el deporte.
“El respeto no es opcional”, reiteró el Copred, al insistir en que el futbol no puede ser un espacio donde se permita la discriminación.
El caso abre nuevamente la discusión sobre los límites entre la crítica deportiva y la violencia de género en el futbol mexicano.
