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Leonardo Cuéllar: “México tiene la presión de su historia en el Mundial 2026”

En exclusiva, el exmundialista advierte sobre las posibilidades del Tri y lanza un reto claro: romper la barrera del quinto partido

Leonardo Cuellar
Leonardo Cuellar En Exclusiva coaprte su visión rumbo al Mundial 2026 (Cortesía)

De cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, la voz de la experiencia toma relevancia; Leonardo Cuéllar, exmundialista con México, ofrece una mirada profunda sobre lo que representa disputar un torneo de esta magnitud, desde sus recuerdos en Argentina 1978 hasta el análisis del presente del Tri.

En exclusiva para Publimetro, Cuéllar con una mezcla de autocrítica, aprendizaje y exigencia, el exjugador pone sobre la mesa los retos reales que enfrentará la Selección nacional en casa, donde la presión histórica y la expectativa de trascender marcarán el rumbo del equipo.

Publimetro en exclusiva con Leonardo Cuéllar

A lo largo de su carrera tuvo la oportunidad de representar a México en Copas del Mundo, ¿qué recuerdos y sensaciones le vienen a la mente cuando piensa en esas experiencias mundialistas?

Sin duda, cumplir la meta de participar en un Mundial es un gran honor. Es una experiencia que te marca profundamente, no solo como futbolista, sino como persona. Te va dando madurez, te exige más en cada etapa y te evidencia lo que necesitas trabajar para seguir creciendo, tanto en tu formación como en tu carácter.

Leonardo Cuellar
Leonardo Cuellar (Cortesía)

Mirando en retrospectiva, ¿cómo influyó su participación en Mundiales en su desarrollo como futbolista y posteriormente como entrenador?

—Ese proceso, primero como atleta y cumpliendo tus metas dentro de la cancha, se convierte en una base muy importante para después ser entrenador. Pero no es automático: no todos los buenos jugadores logran dar ese paso, porque implica actualizarte, entender la evolución del juego y asumir una responsabilidad total. Un entrenador tiene que prepararse constantemente, porque es el responsable del grupo, del funcionamiento del equipo y del resultado. Es una exigencia distinta, que requiere una evolución continua.

El Mundial de 1978 marcó una etapa importante en su carrera, ¿cómo vivió ese torneo y qué aprendizajes le dejó, tanto dentro como fuera de la cancha?

—Fue una experiencia extraordinaria. Es un proceso lleno de incertidumbre, de pensamientos constantes, pero siempre traté de desechar cualquier idea negativa que pudiera surgir. Ser parte de ese grupo te exige entregarte al máximo, entender que estás representando algo mucho más grande que tú. Y también te deja aprendizajes muy claros: los resultados, incluso cuando no son los que esperas, te muestran tus áreas de oportunidad. Ese Mundial me ayudó a reconstruirme, a seguir creciendo y a prepararme para lo que venía después, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Selección mexicana 1978
Selección mexicana 1978 (Cortesía)

¿Cuáles cree que son las principales fortalezas y debilidades de la Selección Mexicana rumbo a este Mundial?

—Ha habido complicaciones, sobre todo por lesiones de jugadores importantes, lo cual puede ser una debilidad. Pero al mismo tiempo, esas situaciones fortalecen al grupo, generan unión y compromiso. Creo que la experiencia del cuerpo técnico, junto con figuras que conocen bien el futbol internacional, puede ser clave para gestionar los partidos y sacar resultados, incluso en escenarios complicados.

En términos de expectativas, ¿hasta dónde considera que puede llegar México en el torneo y qué sería un resultado realista?

—El objetivo inmediato es claro: alcanzar el famoso quinto partido. Es un reto importante, pero lograrlo quitaría un gran peso histórico y abriría nuevas posibilidades para el futbol mexicano. A partir de ahí, el crecimiento podría ser muy interesante.

Desde su perspectiva como exmundialista, ¿qué Selecciones ve como favoritas para ganar el Mundial 2026 y quién cree que podría levantar el título?

—Siempre he tenido una afinidad especial por las Selecciones de América, como Brasil, Argentina y Uruguay. Pero también hay potencias europeas muy fuertes como Francia, Inglaterra, Alemania o España.Creo que será un Mundial muy abierto, difícil de predecir. Y aunque hay muchos favoritos, siempre estará ese deseo de que México pueda dar una gran sorpresa.

Usted fue uno de los primeros futbolistas mexicanos en convertirse en embajador de marca fuera del terreno de juego, particularmente con Levi’s. ¿Cómo surgió esa oportunidad y qué significó en una época donde esa relación entre deporte y marcas era poco común?

—La oportunidad surgió a partir de una conexión entre gente de mi entorno en Pumas y la marca, que estaba buscando una nueva imagen. Vieron en mí una forma de transmitir algo distinto: espontaneidad, libertad, naturalidad. Para mí fue algo muy especial, porque era un terreno poco explorado. No era común ver a un futbolista involucrado con una marca de esa forma. Pero lo tomé con mucha naturalidad, como una extensión de mi personalidad dentro y fuera de la cancha. Fue una experiencia muy positiva, donde también participé en ideas, en propuestas, y que me permitió conectar con otra dimensión del fútbol.

¿Considera que ese tipo de alianzas comerciales ayudaron a cambiar la percepción del futbolista mexicano a nivel internacional?

—Sí, sin duda. Fue una llamada de atención para entender que este tipo de colaboraciones eran posibles. En ese momento no eran del todo bien vistas, pero con el tiempo se convirtieron en algo fundamental. Hoy ningún equipo puede sobrevivir sin patrocinio. Este tipo de alianzas ayudaron a mostrar al futbolista como algo más que un atleta: como una figura con identidad, con proyección y con capacidad de conectar con diferentes audiencias.

Leonardo Cuellar y Hugo Sánchez
Leonardo Cuellar y Hugo Sánchez (Cortesía)

Desde su experiencia, ¿cómo ha evolucionado el perfil del futbolista mexicano en los Mundiales desde su generación hasta la actualidad?

— Ha evolucionado muchísimo. Hoy el futbolista está mucho más preparado en todos los sentidos: físico, mental, nutricional y táctico. También hay una mayor exposición mediática, y eso implica una responsabilidad distinta. Además, el hecho de que haya jugadores mexicanos en el extranjero ha elevado el nivel de referencia para las nuevas generaciones. Todo eso ha impulsado una evolución importante en el perfil del futbolista mexicano.

De cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, ¿qué sensaciones le genera ver a México como uno de los países anfitriones?

—Me genera una emoción muy especial, incluso una especie de “envidia sana”, porque es un privilegio poder vivir un Mundial en casa. También implica una gran responsabilidad como país: demostrar organización, hospitalidad y una buena imagen ante el mundo. Más allá de lo deportivo, el éxito también estará en cómo México se presenta como sociedad ante un evento de esta magnitud.

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