El estreno de la nueva docuserie de Netflix, titulada “Hulk Hogan: Real American”, ha sacudido al mundo del deporte y el entretenimiento al revelar los rincones más oscuros de la vida de Terry Gene Bollea, el hombre detrás del legendario luchador. Esta producción, que se presenta como un retrato sin filtros de cuatro episodios, recoge la última entrevista extensa concedida por Hogan antes de su fallecimiento en julio de 2025 a los 71 años, víctima de un paro cardíaco, informó Metro World News.
Uno de los puntos más impactantes de la narrativa es el fondo que Hogan tocó tras su divorcio de Linda Hogan en 2009. El 12 veces campeón mundial confesó que, en medio de una crisis emocional y económica devastadora, contempló seriamente el suicidio. “Lo siguiente que sé es que estoy sentado frente a mi baño con una pistola en la boca, sin saber lo que estaba haciendo”, relató el ídolo en un testimonio que describe su caída en un pozo de alcohol y pastillas.
La necesidad de recuperar su estabilidad financiera lo llevó a firmar con la empresa TNA Wrestling, pero su cuerpo, tras décadas de castigo en el ring, no estaba en condiciones de competir. Para manejar un dolor físico tan intenso que le impedía dormir en una cama y lo obligaba a descansar en una silla, Hogan recurrió al consumo de fentanilo en cantidades que los médicos calificaron de letales.

El luchador detalló su régimen diario: utilizaba fentanilo de 80 miligramos bajo las encías, parches de 300 mg en las piernas e incluso consumía pastillas de fentanilo de 1500 mg. La gravedad de su adicción fue confirmada por un farmacéutico que, al ver las dosis, le advirtió tajantemente: “Deberías estar muerto. Nunca hemos visto a un ser humano tomar tanto fentanilo”.
A pesar de estas confesiones sobre su dependencia, el deceso de Hogan el 24 de julio de 2025 fue atribuido oficialmente a un infarto agudo de miocardio y no directamente a las drogas. La docuserie no solo explora estas tragedias personales, sino también la brecha entre el personaje público y el hombre real, dejando un legado marcado tanto por la gloria deportiva como por un sufrimiento privado inimaginable.
