El mundo de la NFL se encuentra en shock por una revelación que podría explicar uno de los misterios más grandes del pasado proceso de selección colegial. Diego Pavia, el talentoso mariscal de campo egresado de la Universidad de Vanderbilt y quien fuera finalista al prestigioso trofeo Heisman la temporada pasada, vuelve a estar en el ojo del huracán por cuestiones extradeportivas justo después de haber concretado su llegada al profesionalismo, informó Metro World News.
A pesar de sus impresionantes credenciales deportivas, Pavia vivió una situación amarga durante el reciente Draft de la NFL celebrado en Pittsburgh, donde ninguna de las 32 franquicias decidió utilizar una de sus selecciones en él durante las siete rondas del evento. La respuesta a este desplante parece haber surgido esta semana con la filtración de un polémico video difundido por el medio especializado TMZ Sports.
En las imágenes, se observa al joven atleta en un centro de entretenimiento nocturno para caballeros, disfrutando del ambiente y lanzando dinero en efectivo a las bailarinas. Según algunos reportes, este episodio ocurrió el fin de semana del 8 de marzo, apenas unas semanas antes del Draft. Se reportó que Pavia permaneció en el lugar al menos durante tres horas, extendiendo la fiesta hasta las 5 de la mañana.
Aunque el video se hizo público recientemente, especialistas sugieren que es muy probable que los scouts y gerentes generales de los equipos de la NFL ya estuvieran al tanto de este incidente antes de que comenzara el proceso de selección entre el 26 y el 28 de abril. Este comportamiento se suma a una lista de polémicas que ya rodeaban al mariscal, incluyendo sus reacciones negativas tras perder el trofeo Heisman, su inusual postura de no contratar un agente para negociar directamente con los equipos y una demanda activa en contra de la NCAA.
A pesar del ruido mediático y las dudas sobre su disciplina, Pavia logró asegurar un futuro en la liga al firmar como agente libre no restringido con los Baltimore Ravens. El contrato pactado es por tres años, lo que le otorga una oportunidad de redimirse en el campo de juego y demostrar que su talento es mayor que sus distracciones fuera de él.
