América evitaría cualquier sanción y conservaría el resultado del empate 3-3 ante Pumas en la ida de los cuartos de final, luego de la polémica surgida por una supuesta alineación indebida que encendió el debate tras el silbatazo final en el Estadio Azteca.
Así fue la polémica
La jugada que desató la controversia ocurrió durante la segunda mitad, cuando el conjunto azulcrema preparaba la sustitución de Miguel Vásquez por Thiago Espinoza.
Todo parecía en orden hasta que, justo en el momento en que el jugador se dirigía a la línea de banda para abandonar el terreno, el auxiliar técnico Paulo Víctor intervino para frenar el movimiento. La razón fue que Sebastián Cáceres se encontraba recibiendo atención médica tras un fuerte choque con Álvaro Angulo.
¿Por qué no procedería la queja?
Aunque el cuarto árbitro ya había registrado la modificación en la pizarra electrónica, el silbante central, Luis Enrique Santander, decidió validar el ajuste de último momento, permitiendo que Vásquez permaneciera en la cancha y completara el compromiso. Esta determinación resultó clave, ya que no se incurrió en una irregularidad formal dentro del reglamento.
Al finalizar el encuentro, el cuerpo arbitral no reportó anomalías en la cédula oficial, lo que debilita significativamente cualquier intento de protesta por parte del conjunto universitario. Sin un señalamiento en el acta, la posibilidad de que proceda una queja luce prácticamente descartada.
Llave abierta
El enfrentamiento, además, estuvo cargado de decisiones controvertidas, incluyendo la marcación de dos penales a favor del cuadro de Coapa. A pesar del ambiente tenso, el marcador terminó igualado, dejando la serie completamente abierta.
De cara al duelo de vuelta, Pumas cuenta con la ventaja de la posición en la tabla, por lo que un empate le bastará para avanzar a semifinales.
América, en cambio, está obligado a imponerse por cualquier marcador si quiere mantenerse con vida en la liguilla. La mesa está puesta para un desenlace lleno de intensidad.
