El mundo del boxeo se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Eduardo Lamazón, una de las voces más emblemáticas y respetadas en la narración y análisis del pugilismo en México.
La noticia de su fallecimiento generó una ola de mensajes de despedida y reconocimiento en el ámbito deportivo, donde colegas, amigos y aficionados destacaron su legado no solo como comentarista, sino como una figura entrañable dentro del boxeo.
Lamazón, conocido también como “Don Lama” o “Lama Lamita”, fue mucho más que una voz en las transmisiones: para muchos, representó una guía, un maestro y un apasionado del deporte que dedicó su vida a narrar y entender cada combate.
¿Cuál fue la causa de su muerte?
Hasta el momento, no se ha dado a conocer de manera oficial la causa de muerte de Eduardo Lamazón, por lo que no se han revelado detalles sobre las circunstancias de su fallecimiento.
Se espera que en las próximas horas o días familiares, colegas o fuentes cercanas puedan ofrecer más información al respecto. Por ahora, lo que prevalece es el profundo pesar en el medio del boxeo y las muestras de reconocimiento hacia su trayectoria.
Una vida dedicada al boxeo
Nacido el 2 de diciembre de 1956 en Buenos Aires, Argentina, Lamazón desarrolló desde joven un profundo interés por el boxeo, inclinándose por este deporte desde su infancia. Con el paso del tiempo, comenzó a escribir sobre pugilismo y a involucrarse cada vez más en el medio.
Su carrera dio un giro importante cuando llegó a México en 1979, invitado por José Sulaimán para integrarse al Consejo Mundial de Boxeo, donde trabajó durante varios años.
Posteriormente, consolidó su trayectoria en medios de comunicación, participando en radio, prensa escrita y televisión, hasta convertirse en una de las figuras más reconocidas en las transmisiones de boxeo en México.
Una voz inconfundible en la televisión
Durante más de cuatro décadas, Lamazón se ganó el respeto del público gracias a su estilo único para analizar peleas, combinando conocimiento técnico, historia y frases memorables.
Fue parte del equipo de Box Azteca, donde compartió transmisiones con figuras del boxeo, logrando conectar con generaciones de aficionados. Su icónica “tarjeta de Don Lama”, en la que puntuaba cada round, se convirtió en un sello distintivo dentro de las narraciones deportivas.
Además, escribió miles de artículos sobre boxeo y publicó obras especializadas, consolidándose como un referente del análisis pugilístico.
