La cuenta regresiva para la Copa del Mundo 2026 no solo genera emoción, sino también una creciente especulación por el costo que tendrá ser parte de la historia en México, Estados Unidos y Canadá.
Ante los rumores de precios estratosféricos en zonas VIP y el mercado secundario, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, decidió romper la tensión con una declaración que ya se volvió viral: “Si alguien compra un boleto en 2 millones de dólares, yo personalmente le llevo un hot dog a su asiento”.

Humor ante la polémica de los precios
La broma surgió durante un evento promocional donde se discutían los nuevos paquetes de hospitalidad y la infraestructura de lujo que rodeará la justa mundialista.
Infantino buscó desestimar las cifras exageradas que han circulado en redes sociales, reafirmando que la FIFA tiene como prioridad mantener rangos de precios “accesibles” para la mayoría de los aficionados, aunque reconoció que las experiencias de ultra-lujo son una realidad del mercado deportivo actual.
El comentario no fue bien recibido por todos, mientras algunos lo tomaron como un gesto de cercanía, otros sectores de la afición critican que se bromee con un tema que representa un sacrificio económico real para miles de familias que sueñan con asistir a un partido en el Estadio Azteca o en las sedes estadounidenses.
¿Qué esperar del costo real de las entradas?
A pesar de la broma de los “2 millones”, la realidad del boletaje para 2026 se perfila como un reto logístico y económico.

Gianni Infantino insistió en que el Mundial 2026 será “el más inclusivo de la historia”, no solo por el aumento a 48 Selecciones, sino por la distribución de las sedes. No obstante, la declaración del “hot dog” pone sobre la mesa el debate de si el fútbol de élite se está convirtiendo en un espectáculo exclusivo para las clases más altas, dejando al aficionado de a pie como un espectador lejano.
Por ahora, los fanáticos deberán esperar a los anuncios oficiales de las fases de venta para conocer si la promesa de accesibilidad de Infantino se cumple o si el costo de entrada será, efectivamente, un lujo para pocos.
