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Irán sigue sin permiso para entrar a Estados Unidos y disputar el Mundial ¿Jugarán en México?

La Federación Iraní de Futbol pidió a la FIFA asegurar respeto para poder participar en la cumbre mundialista

Gianni Infantino, en el Congreso de la FIFA en Vancouver. EFE/EPA/BOB FRID
Infantino: "Por supuesto, Irán va a jugar en los Estados Unidos" Gianni Infantino, en el Congreso de la FIFA en Vancouver. EFE/EPA/BOB FRID (BOB FRID/EFE)

A pocas semanas del inicio de la Copa del Mundo, la participación de la selección de Irán permanece en la incertidumbre debido a la falta de autorizaciones de ingreso por parte del gobierno de Estados Unidos. La Federación de Fútbol de Irán solicitó formalmente la intervención de la FIFA para asegurar que el equipo reciba los visados correspondientes y, sobre todo, para garantizar el respeto institucional hacia todos los integrantes de su delegación, incluyendo a la Guardia Revolucionaria, entidad vinculada estrechamente con la estructura estatal del país asiático.

El conflicto escaló tras las recientes declaraciones de funcionarios estadounidenses, las cuales la federación iraní calificó como insultos y provocaciones que atentan contra la neutralidad del deporte. Ante este escenario, Irán exige garantías de seguridad y un trato digno que evite cualquier tipo de hostilidad política durante su estancia en territorio norteamericano. El organismo rector del futbol iraní enfatizó que el país cumplió con todos los requisitos deportivos de clasificación, por lo que cualquier impedimento administrativo representaría una violación a los estatutos de competitividad de la FIFA.

La problemática central radica en las sanciones y designaciones de seguridad que Estados Unidos mantiene vigentes. Estas normativas bloquean actualmente el acceso de personas asociadas a ciertos organismos gubernamentales iraníes, lo que afecta directamente a jugadores, cuerpo técnico y directivos que requieren viajar para el torneo. La federación iraní reiteró que la política debe quedar al margen de la competencia y que la FIFA posee la responsabilidad de mediar para que las leyes migratorias de un país anfitrión no se utilicen como herramienta de exclusión contra una nación soberana.

Por su parte, el máximo organismo del futbol mundial recibió las quejas oficiales y analiza el impacto de estas restricciones en el desarrollo del Mundial 2026. La falta de respuesta inmediata por parte de las autoridades migratorias estadounidenses genera un vacío operativo que impide la logística de traslado y concentración del equipo en las sedes correspondientes.

La delegación de Irán insiste en que no aceptará condiciones que vulneren su soberanía o que degraden la imagen de sus instituciones nacionales. El desenlace de esta disputa definirá si el torneo se desarrolla con la totalidad de los países clasificados o si las tensiones geopolíticas entre Teherán y Washington logran marginar a una de las selecciones participantes por motivos ajenos a lo estrictamente deportivo. Mientras los plazos se agotan, la presión sobre los organizadores crece para resolver un conflicto que trasciende las canchas de fútbol.

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