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¿Por qué la final entre Pumas y Cruz Azul es conocida como el “Clásico de la Obsesión”?

Pumas y Cruz Azul se enfrentarán nuevamente en una final, por lo que han surgido dudas sobre cómo surgió este sobrenombre

Pumas y Cruz Azul se disputarán el título del Clausura 2026.
Pumas y Cruz Azul se disputarán el título del Clausura 2026. Mexsport (Brandon)

La rivalidad entre los Pumas de la UNAM y Cruz Azul volverá a escribir un nuevo capítulo con la final del Clausura 2026, una serie que revive uno de los duelos más intensos y peculiares del futbol mexicano: el llamado “Clásico de la Obsesión”.

¿Cuál es el origen?

Aunque no tiene la antigüedad mediática de otros enfrentamientos de la Liga MX, este choque ganó ese apodo debido a la relación histórica que existe entre ambos clubes y, sobre todo, por la fijación que durante décadas desarrolló la afición celeste hacia el conjunto universitario.

El origen del sobrenombre se remonta a finales de los años 70 y principios de los 80, cuando los cementeros dominaron gran parte del futbol mexicano.

En aquella época, Cruz Azul se consolidó como una potencia que acumuló títulos y finales, mientras que Pumas emergía como un proyecto universitario que apostaba por cantera, identidad y un estilo ofensivo que rápidamente cautivó a la afición.

Sin embargo, los auriazules comenzaron a convertirse en un obstáculo constante para La Máquina en momentos decisivos, alimentando una rivalidad cargada de tensión.

Con el paso de los años, varios episodios fortalecieron el mote del “Clásico de la Obsesión”. Uno de los más recordados ocurrió en la temporada 1980-81, cuando los universitarios derrotaron a los celestes en la final.

Aquella caída dejó una herida profunda en Cruz Azul, que veía cómo otro club capitalino comenzaba a robar protagonismo. Posteriormente, cada enfrentamiento directo se volvió una batalla emocional, especialmente porque Pumas acostumbraba complicarle el panorama a los cementeros, incluso en torneos donde La Máquina llegaba como favorita.

La rivalidad alcanzó otro nivel en los torneos cortos. Semifinales, eliminaciones dramáticas y remontadas imposibles alimentaron el sentimiento de frustración celeste hacia los del Pedregal.

Para muchos aficionados, el término “obsesión” nació porque Cruz Azul parecía medir parte de su grandeza a partir de superar a Pumas, mientras que los universitarios encontraban en esos partidos una oportunidad perfecta para reafirmar su identidad rebelde y competitiva.

Ahora, el Clausura 2026 pondrá nuevamente frente a frente a dos instituciones marcadas por la historia. Esta será apenas la tercera final entre ambos equipos, con un campeonato conquistado por cada lado.

Pumas intentará conquistar su octava estrella de la mano de Efraín Juárez para terminar con una sequía de 15 años sin levantar el trofeo, mientras que Cruz Azul buscará su décimo título bajo el mando de Joel Huiqui, quien apenas suma cinco partidos al frente del club.

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