La persistencia del grito discriminatorio en las tribunas le ha vuelto a pasar factura a la Federación Mexicana de Futbol. Horas antes del encuentro amistoso entre México y Ghana, la FIFA notificó una sanción oficial que obliga al cierre parcial del Estadio Cuauhtémoc, en Puebla, en respuesta directa a las conductas registradas en partidos previos, informó Metro World News.
De acuerdo con el comunicado de la Comisión Disciplinaria de la FIFA, la sanción deriva del grito discriminatorio escuchado durante los encuentros de la Selección Nacional ante Ecuador y Paraguay. El partido contra Ecuador, celebrado el 14 de octubre en el Estadio Akron de Guadalajara, terminó en empate 1-1, mientras que el duelo contra Paraguay, disputado el 18 de noviembre en San Antonio, Texas, resultó en una derrota para el conjunto mexicano.
Como resultado de esta resolución, la FMF confirmó que el estadio poblano no podrá lucir un lleno total esta noche. Se ha ordenado el bloqueo de una sección específica de la tribuna, ubicada precisamente detrás de una de las porterías. En lugar de aficionados, esa zona mostrará una manta monumental con la leyenda de la nueva campaña institucional: “La Ola sí, el Grito no”, la cual busca concientizar a los asistentes.
Afortunadamente para la logística del evento, el reporte de boletaje vendido apenas supera el 75 por ciento de la capacidad total del inmueble. Debido a esto, las autoridades informaron que el cierre parcial no afectará a los aficionados que ya cuentan con una entrada, ya que el aforo permitido sigue siendo superior a la demanda actual de boletos.
La lucha contra estas expresiones no solo ha tenido repercusiones deportivas, sino también económicas. Se estima que los actos discriminatorios le han costado a la FMF más de 12 millones de pesos en multas a lo largo de los años. Ante esta situación, la Federación ha reforzado su compromiso para erradicar estas conductas, implementando campañas que incluyen la participación de leyendas de la Selección Mexicana.
Con este nuevo castigo, la Selección Mexicana salta a la cancha en Puebla con la presión de demostrar que puede mantener un ambiente familiar e incluyente, mientras el organismo rector del futbol mundial mantiene una vigilancia estricta sobre el comportamiento de su afición.
