A solo unos días del inicio de la Copa del Mundo 2026, el Estadio Azteca, que durante el torneo será conocido como Estadio Ciudad de México por disposición de la FIFA, tomó una decisión inesperada para atender una de las principales inconformidades surgidas tras su remodelación.
Las primeras filas de las cabeceras fueron retiradas de la venta y cubiertas con elementos decorativos mundialistas debido a los problemas de visibilidad detectados por los aficionados durante los eventos de reapertura del inmueble.
Fin a los problemas de visibilidad
La situación comenzó a generar debate en redes sociales luego de que varios asistentes compartieran videos e imágenes desde sus asientos. En las grabaciones se apreciaba cómo la cercanía con el terreno de juego, la altura de las barreras de seguridad y el desnivel existente entre las gradas y la cancha dificultaban seguir las acciones con normalidad.
Algunos espectadores incluso señalaron que debían ponerse de pie constantemente para observar el desarrollo de los encuentros, una experiencia muy distinta a la esperada tras una inversión millonaria destinada a modernizar el recinto.
Ante la ola de críticas, la administración del estadio optó por actuar antes de la llegada de miles de visitantes nacionales y extranjeros que asistirán al Mundial.
En lugar de comercializar esas localidades, se determinó cancelar la disponibilidad de las primeras cinco filas en determinadas zonas de cabecera, cubriendo el área con lonas y decoraciones relacionadas con la máxima justa futbolística.
La medida busca evitar que aficionados paguen por lugares que podrían ofrecer una experiencia limitada y, al mismo tiempo, garantizar que el inmueble cumpla con los estándares de calidad exigidos para una competencia de talla internacional.
Aunque algunos seguidores esperaban una solución estructural más profunda, los organizadores decidieron implementar una respuesta inmediata para no afectar la operación del estadio a escasos días del silbatazo inicial.
El caso se suma a otros cuestionamientos que ha enfrentado el renovado coloso de Santa Úrsula en los meses previos al certamen.
Aspectos relacionados con accesos, servicios, zonas terminadas contrarreloj y costos de las entradas también han generado conversación entre los aficionados.
Sin embargo, el tema de la visibilidad se convirtió en uno de los más comentados debido a la evidencia difundida por quienes acudieron a los primeros eventos celebrados tras la reapertura.
Con esta determinación, el inmueble que albergará el partido inaugural del Mundial 2026 busca evitar una nueva fuente de controversia y ofrecer mejores condiciones para los miles de espectadores que se darán cita en uno de los escenarios más emblemáticos de la historia del futbol.
