A escasos días de que inicie la Copa del Mundo 2026, la política migratoria de los Estados Unidos ha tomado el protagonismo, eclipsando el balón y generando una gran crisis diplomática. El gobierno de Donald Trump, a través de Andrew Giuliani, director del equipo de trabajo para el Mundial de la Casa Blanca, ha defendido firmemente las restricciones impuestas, asegurando que existen “razones de peso” para vetar la entrada de figuras clave, como el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, informó Metro World News.
Artan, quien fue nombrado árbitro masculino del año 2025 por la Confederación Africana de Futbol, aspiraba a ser el primer somalí en dirigir un encuentro mundialista; sin embargo, tras aterrizar en Miami el pasado 6 de junio, las autoridades migratorias le impidieron el ingreso citando problemas en la “verificación de antecedentes”. Esta decisión ha sido respaldada por Giuliani, quien, tras consultar con el Secretario de Seguridad Nacional, afirmó que la medida es necesaria para garantizar la seguridad nacional.
Por otro lado, la situación de la selección de Irán ha alcanzado un nuevo nivel. Debido a que el país se encuentra en una lista de prohibición de viajes y en guerra con Estados Unidos, los jugadores y el cuerpo técnico enfrentan condiciones extremas para competir. El Departamento de Seguridad Nacional confirmó que la delegación iraní solo podrá ingresar a territorio estadounidense un día antes de sus partidos y deberá abandonar el país inmediatamente después de cumplir con sus compromisos.
Actualmente, el combinado iraní se encuentra concentrado en Tijuana, México, desde donde realizarán traslados aéreos rápidos de 25 minutos hacia Los Ángeles para sus partidos contra Nueva Zelanda y Bélgica. Aunque el gobierno estadounidense asegura que los 31 jugadores obtuvieron visados, gran parte del personal técnico y administrativo fue rechazado bajo la sospecha de que algunas personas “dicen ser entrenadores cuando tal vez no lo sean”, o por presuntos vínculos con la Guardia Revolucionaria.
Ante estas limitaciones, el embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, ha solicitado formalmente la intervención de la FIFA. El diplomático exige que se garantice que su selección compita en igualdad de condiciones, denunciando que estas restricciones no solo afectan la logística, sino que ponen en duda la justicia deportiva.
