El nombre de Julián Quiñones ha quedado grabado con letras de oro en el inicio de la Copa del Mundo 2026. Tras abrir el marcador en el partido inaugural frente a Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México, el delantero no solo encendió la pasión de millones de aficionados, sino que también validó una decisión personal que durante años generó un intenso debate internacional. El atacante, nacido en Colombia, pero nacionalizado mexicano, se convirtió en el símbolo del arranque soñado para el Tri.
Sin embargo, detrás de este éxito mundialista existe una historia de lealtad y rechazos diplomáticos. Recientemente, Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Futbol, reveló la insistencia con la que el combinado cafetalero intentó “repatriar” al delantero para que vistiera su camiseta. En una entrevista para Win Sports TV, el dirigente fue tajante al admitir el interés desesperado por el jugador: “Lo vimos, lo buscamos, le rogamos que viniera y nos dijo que no”.
Según Jesurún, Quiñones siempre estuvo en el radar del cuerpo técnico colombiano, e incluso el actual entrenador de Colombia, Néstor Lorenzo, tuvo comunicación directa con el futbolista para convencerlo de integrarse a su proyecto.
La cronología de este rechazo es reveladora. Según parece, Quiñones inicialmente aceptó la propuesta de Colombia, pero poco después cambió de parecer. Él mismo llamó a las autoridades colombianas para informarles que prefería defender los colores de México, país con el que se siente plenamente identificado tras su exitoso paso por la Liga MX.
Su debut oficial con el Tri se produjo finalmente el 17 de noviembre de 2023 en Honduras, donde ingresó de cambio y tomó de inmediato un rol protagonista que ha mantenido hasta su consolidación en esta justa mundialista.
Para Jesurún, la decisión de Quiñones es un “caso cerrado” que debe respetarse, comparándola con situaciones similares como la de Christian Mosquera con España. Mientras en Colombia se lamentan por la oportunidad perdida de contar con uno de los delanteros más efectivos del planeta, en México se celebra la firmeza de un jugador que, a pesar de los ruegos de su país de origen, siempre tuvo claro defender la camiseta del Tri.
