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Oliver Masucci y el peso del pasado en ‘The German’

Protagonista de la nueva serie The German, Oliver Masucci reflexiona sobre la memoria del Holocausto, la relación entre Alemania e Israel y una experiencia de filmación sin precedentes

The German
The German Imagen: cortesía

Con el estreno de The German, el canal Europa Europa suma a su programación una producción de alto perfil que revisita las heridas abiertas del siglo XX desde una nueva perspectiva. La serie llegará a la pantalla el 7 de enero, proponiendo un drama de espionaje ambientado entre Israel y Alemania, atravesado por las consecuencias persistentes del Holocausto y los dilemas morales de la posguerra.

Protagonizada por Oliver Masucci, uno de los actores alemanes más reconocidos de su generación, la ficción se centra en Uri, un sobreviviente del Holocausto que ha reconstruido su vida en Israel junto a su esposa Anna, también marcada por el trauma del pasado. Años después, y cuando el silencio parecía definitivo, el Mossad lo obliga a regresar a Alemania para infiltrarse en un grupo nazi con el objetivo de localizar a Josef Mengele, el criminal de guerra que logró escapar de la justicia.

The German se apoya en una cuidada reconstrucción de época, una atmósfera tensa y un enfoque al conflicto interno de sus personajes. En este contexto, Publimetro conversó con Oliver Masucci, quien asume un rol de enorme complejidad emocional y simbólica. En la entrevista, el actor reflexiona sobre los desafíos de encarnar a un sobreviviente del Holocausto, el peso histórico del relato y el proceso creativo detrás de una serie que interpela al pasado para entender el presente.

El reto principal: filmar en medio de la guerra

Para Oliver Masucci, el primer impacto de The German fue inmediato. “La historia es increíble. La forma israelí de contar historias es muy intensa, siempre llevan a los personajes al extremo”, afirma. El actor recuerda que tras leer el guion, tuvo claro que quería hacerlo. “Hablé con ellos en Israel y les dije: realmente quiero hacer esto”. La sorpresa llegó después, cuando le propusieron interpretar el papel en hebreo. “Les dije que de ninguna manera. Nunca hablé hebreo en mi vida. Pasé como media hora explicando por qué era imposible y por qué no iba a funcionar”. La respuesta, fue tan simple como desconcertante: “¿Y si lo hacemos de todos modos?”. Así terminó aceptando un desafío que lo obligó a aprender un nuevo idioma. “La serie es 80 % hebreo, 5 % inglés y 15 % alemán. Hablo tres idiomas, y eso la hizo realmente especial”.


El rodaje en Israel estuvo marcado por un contexto extremo. Masucci llegó al país tras los ataques del 7 de octubre y filmó en plena guerra. “Estábamos rodando con un refugio antibombas móvil, un búnker que se movía con nosotros. Tuvimos entre 30 y 60 ataques con misiles desde el Líbano, los iraníes atacaron tres veces y también hubo misiles hipersónicos de los hutíes. Todos los días había un ataque terrorista en el país”. Para el actor, fue una experiencia difícil de transmitir. “Filmar bajo estas condiciones es algo que nadie puede entender del todo, porque no se mostraba así en las noticias. Había guerra constante incluso dentro de Israel”.

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La culpa histórica tras el Holocausto

Como alemán, Masucci reconoce que el proyecto tocó una fibra especialmente sensible y habló del peso de la culpa heredada y de la necesidad de enfrentarse a ella. “Conocer a esos artistas en tiempos de guerra, cuando casi nadie iba a Israel, para mí fue una declaración personal. Ver la tragedia del otro cara a cara genera empatía. Desde afuera, desde las noticias, es fácil tener opiniones. Pero estar ahí es otra cosa”.

Nunca antes había trabajado en un contexto tan peligroso. “Fue la primera vez que filmé una serie donde podías ser literalmente disparado y morir en cualquier momento”. Aun así, subraya la importancia del encuentro humano. “No simpatizo con el terror ni con los terroristas. Tengo empatía por la gente que sufre bajo regímenes violentos. Quería conocer a las personas en persona y entender cómo viven realmente”. En ese marco, The German le permitió abordar el Holocausto desde un lugar poco habitual. “Es un thriller contado desde los años 70. Hay personajes que quieren lidiar con el pasado y otros que no quieren ser víctimas, que solo quieren seguir adelante. Eso genera conflictos internos muy fuertes”.

Su personaje, Uri, encarna esa tensión. “Me veo forzado a trabajar para el Mossad porque mi hijo hizo algo mal. Básicamente me chantajean para infiltrar un círculo de exnazis alrededor de Josef Mengele, que huyó a Sudamérica”. Masucci destaca que la serie se apoya en hechos históricos reales. “Sabemos que muchos nazis escaparon a través de Italia, del Vaticano, y llegaron a países como Brasil o Argentina. Hay investigaciones muy conocidas sobre eso”. Incluso anticipa que, de haber una segunda temporada, la historia se trasladaría al continente sudamericano.

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Las preguntas incómodas que deja The German

Para el actor, la vigencia de The German es indiscutible. “Vivimos en una cultura de victimización. Mucha gente afirma ser víctima de alguien. Y ver cómo víctimas reales tuvieron que hacer cosas terribles para sobrevivir es algo muy fuerte”. La serie, sostiene, propone otra mirada. “No intenta generar empatía desde la victimización. Intenta mostrar cómo seguir viviendo sin ser una víctima, aunque lo hayas sido antes. Cómo fortalecerte y seguir adelante, aunque el pasado te persiga”.

Aun así, insiste en que el primer objetivo es narrativo. “Antes que nada queremos entretener. Lo loco de los israelíes es que logran entretener con una de las peores historias que existen. Es una historia policial, un thriller, y el Holocausto está por debajo de todo eso”. Las preguntas más profundas aparecen después. “¿Es mejor olvidar el pasado o enfrentarlo? ¿Qué te permite avanzar? Tal vez de eso hable la gente después. Pero ojalá digan primero: es una historia brillante y muy entretenida”.

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La carrera de Oliver Masucci en ascenso

En cuanto a su presente profesional, Masucci se muestra agradecido por las posibilidades que se le abrieron tras Dark. “Gracias a esa serie puedo trabajar en cualquier parte del mundo. Filmé en Islandia con 20 grados bajo cero, en Israel en tiempos de guerra, en Tailandia, en Londres con Fantastic Beasts”. Para él, ese recorrido tiene un sentido claro. “El arte puede conectar a las personas más allá de la política. Cuando conoces a la gente en persona, ves que son humanos, que tienen miedos, necesidades, historias”.

Y concluye con una convicción que atraviesa toda la charla: “Cualquier política que excluya a las personas lleva a ideas muy peligrosas. Siempre es mejor conectar, reunir y comunicarse. Eso es lo que nos hace humanos. Y eso es lo que el arte debería hacer”.

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