Desde una celda diminuta en la Argentina de 1983, dos hombres separados por la ideología, el deseo y el miedo encuentran en la fantasía un refugio inesperado. El beso de la mujer araña regresa al cine como una experiencia profundamente íntima y política, encabezada por el mexicano Diego Luna, quien no solo interpreta a Valentín, un preso político, sino que también funge como productor ejecutivo de esta nueva versión dirigida por Bill Condon.
Para Condon, la participación de Luna era esencial desde el origen del proyecto.
“Necesitábamos a un actor que se comprometiera con la historia de amor, alguien con un alma abierta e infinita”, afirmó el cineasta. En sus palabras, el actor mexicano aportó “inventiva y humor a un personaje que en otras manos pudo haber parecido demasiado rígido”, además de una experiencia teatral que resultó clave para una historia que, en esencia, funciona como una obra de dos personajes.

Basada en la novela de 1976 de Manuel Puig y en el musical de Broadway ganador del Tony, El beso de la mujer araña explora el vínculo entre Valentín y Molina, un escaparatista condenado por “indecencia pública”, quien sobrevive al encierro relatando la trama de un musical clásico protagonizado por su diva imaginaria, Ingrid Luna. Ese relato, lleno de color, música y baile, se convierte en un acto de resistencia emocional frente a la brutalidad del encierro.
El director confesó que esta película lo acompaña desde hace décadas. “Pensé por primera vez en El beso de la mujer araña cuando estaba escribiendo Chicago”, recordó, al notar que Molina es “alguien que vive dentro del mundo del cine”, una cualidad que hacía inevitable su traslado a la pantalla grande. Para Condon, esta obra dialoga directamente con Cabaret y Chicago, como si se tratara de “la tercera parte de una trilogía de Kander y Ebb”, donde los protagonistas sobreviven a un mundo hostil refugiándose en el espectáculo.
<i> “Compartir la dura existencia de una prisión permite que los personajes se liberen de todas las etiquetas que la sociedad les impone —clase, ideología, sexualidad, género— y se vean puramente como individuos”</i>
— Bill Condon, director
La novela de Puig lo marcó desde su juventud, y al releerla años después confirmó su vigencia: “Me impresionó lo adelantada a su tiempo que era, especialmente en su aproximación a la sexualidad y al género”. Esa mirada fue determinante para concebir una versión más fiel al espíritu original, entendida ante todo como una historia de amor.
El director utilizó alrededor del 60% de la partitura original de Broadway, complementada con canciones inéditas de John Kander, adaptadas a un enfoque más realista en las escenas carcelarias.


Jennifer Lopez y Tonatiuh Elizarraz
El filme está coprotagonizado por Jennifer Lopez, a quien Condon describe como una de las pocas divas auténticas de la actualidad. “Este papel exigía una actriz muy fuerte y una gran intérprete musical”, señaló, convencido de que su voz “sorprenderá a quienes solo la conocen por su carrera pop”. Para el papel de Molina, la producción apostó por una búsqueda abierta que culminó con la elección de Tonatiuh Elizarraz. “No hubo presión para elegir a alguien por el valor de su nombre”, destacó el director, subrayando que la química con Diego Luna terminó por confirmar que eran “la opción obvia y única”.

¿Dónde ver la cinta?
La película dura 128 minutos y ya se proyecta en salas de cine.
