El 11 de enero de 2026 quedará marcado como el hito definitivo en la trayectoria de Abraham Mateo. El artista gaditano celebró dos décadas de carrera musical con un concierto en el Movistar Arena de Madrid, logrando una victoria contundente que consolida su transición de estrella juvenil a artista total.
Ante un recinto que agotó localidades días antes del evento, Mateo demostró por qué es considerado uno de los artesanos más completos del pop actual, al componer, producir e interpretar su propia obra.
La velada fue un viaje emocional y técnico que recorrió más de treinta canciones. El repertorio equilibró la nostalgia con la vanguardia, iniciando con la intimidad de temas como “Más de Mil Años”, interpretada al piano junto a un coro de niños, hasta llegar a la explosividad de hits globales como “Loco Enamorado”, “Háblame Bajito” y su reciente éxito “Maníaca”.
La versatilidad del intérprete brilló especialmente en un intermedio de ritmos afro que puso a bailar a las 15 mil personas presentes.
Una cumbre de colaboraciones estrella
Fiel a su trayectoria de alianzas exitosas, Abraham Mateo no estuvo solo en el escenario. La noche se transformó en una cumbre de la música urbana y pop española con invitados de primer nivel.
El dúo Lérica encendió los ánimos con “Espinita Clavá”, mientras que Chanel protagonizó uno de los momentos más espectaculares de la gala al interpretar “Clavaito”.
El reconocimiento de la industria se hizo presente con la aparición de Juan Magán, quien acompañó al anfitrión en “Angelito Sin Alas”.
Asimismo, Mateo cedió espacio a las nuevas generaciones invitando a Naiara para cantar “Tienes Que Saber”. Sin embargo, el clímax vocal llegó con la presencia de Ana Mena; los dos artistas andaluces elevaron la energía del recinto con “Quiero Decirte”, el tema que ha llevado el nombre de ambos por todo el mundo en los últimos años.
El reencuentro con el niño interior
El cierre de la noche apeló a la memoria colectiva con “Señorita”, can
ción que marcó el inicio de su fenómeno internacional.
El final del concierto resultó particularmente emotivo, mostrando a un artista reconciliado con su pasado y cumpliendo el sueño de aquel niño que comenzó hace veinte años.