El cruce entre Fernando Carrillo y Catherine Fulop regresó a la agenda del entretenimiento, aunque esta vez con un matiz mucho más delicado. Durante una transmisión en vivo, el actor venezolano se refirió a su expareja con la frase “tengo unos videitos”, lo que fue leído como una insinuación de carácter intimidatorio.
El episodio escaló rápidamente: los fragmentos del video circularon en redes sociales y provocaron reacciones inmediatas tanto de usuarios como de figuras del medio artístico. Muchos calificaron el gesto como una forma de violencia simbólica y cuestionaron el uso de plataformas públicas para lanzar este tipo de mensajes.
Carrillo habló de conflictos pasados y reproches personales, dejando entrever que podría revelar material privado, aunque nunca especificó su contenido ni origen. La sola insinuación bastó para encender la polémica. Catherine Fulop, por su parte, ha evitado responder en los mismos términos.
La controversia revive la historia de una relación que en los años noventa fue seguida de cerca por la prensa del espectáculo. Carrillo, entonces uno de los galanes más reconocidos de la televisión latinoamericana, compartió con Fulop proyectos laborales y una vida privada bajo la lupa mediática. La separación dejó huellas visibles y versiones encontradas que, con el tiempo, se transformaron en episodios de confrontación pública.

En años posteriores, el actor mantuvo una presencia intermitente en los medios, no solo por sus trabajos artísticos, sino también por polémicas personales que incluyeron relatos de infidelidades, conflictos sentimentales y vínculos con figuras políticas en Venezuela.

