Sam Raimi vuelve a demostrar por qué es considerado una de las mentes maestras detrás de algunas de las cintas más importantes de terror a nivel global; se trata de ‘Ayuda’, la cual explora las complejidades de las relaciones de poder, hasta el punto de convertirse en una lucha por la supervivencia.
El legendario director Sam Raimi y la visionaria productora Zainab Azizi aterrizaron en México para presentar ‘Ayuda’, la cual promete llevar al espectador a un límite emocional y físico.
El recibimiento en tierras aztecas superó cualquier expectativa de la producción, especialmente para Zainab Azizi, quien destacó que el encuentro con la audiencia mexicana fue una revelación profesional, tomando en cuenta la pasión del público.
“Es increíble. Es la primera vez que asisto a un estreno en la Ciudad de México y el público es tan participativo y está tan emocionado, y se nota que les encanta el cine. Fue muy inspirador”, confesó la productora en entrevista para Publimetro.

La premisa de ‘Ayuda’ no surgió de la nada, sino de un sentimiento muy cotidiano, el agotamiento del mundo laboral. Sam Raimi, conocido por clásicos como ‘Arrástrame al infierno', explicó que la idea original provino de los guionistas, quienes trabajaron en conjunto para desarrollar la historia.
“Es una idea original de los guionistas y la desarrollamos hasta convertirla en una propuesta. Les encanta Survivor, pero todos, tanto los guionistas como yo, teníamos trabajos corporativos donde nos sentíamos un poco, ya sabes, como directores”, comentó.

Uno de los puntos más fuertes de ‘Ayuda’ radica en su elenco, Zainab detalló cómo Rachel McAdams y Dylan O’Brien elevaron el material original mediante un estudio exhaustivo de sus personajes. Según la productora, la dinámica en el set dejó de ser la de una producción convencional para transformarse en un ejercicio constante.
“Estudiaron a sus personajes y los desarrollaron enormemente, y sus contribuciones no son las de los actores normales en esta película. Fueron tan buenos que pudieron meterse en sus personajes, llegar al set y empezar a convivir, decir cosas que diría su personaje, y el otro lo conocía tan bien que podía escucharlo y responder con sinceridad. Y sobre todo, es muy divertido escuchar la verdad, ver a estas personas reaccionar como lo harían sus personajes. Pudimos grabar y dejarlos actuar, así que fue una experiencia muy inusual y gratificante trabajar con esos actores. Aportaron muchos de los chistes que se ven y cada uno aportó su propia historia a la película, así que realmente elevaron las historias de Linda y Bradley, y fue maravilloso experimentar eso con Sam como director”, explicó.

Como parte de las exigencias de la historia, Raimi reflexionó sobre los retos de grabar en diferentes locaciones, compartiendo los detalles sobre el balance entre Australia y Tailandia.
“Fue genial trabajar en Australia cuando rodamos las primeras cinco semanas. Tenían estudios interiores y un excelente equipo de dolly. Estaban preparados para rodar una película tras otra, probablemente como Ciudad de México o Hollywood. Pero Tailandia era más singular, ya que estábamos muy aislados de la civilización. Conducíamos hasta una plantación de cocos muy lejana, y allí abajo había una playa prácticamente virgen. Pudimos trabajar allí. El crucero fue de primera categoría y la gente fue muy amable. Nunca he conocido a gente tan amable ni tan acogedora como los tailandeses”, reveló.

El realismo de la cinta exigió escenas de acción precisas; para ello contaron con el coordinador de especialistas John Walton, quien diseñó coreografías de combate que aunque fueron intensas, priorizaban la seguridad de Rachel McAdams.
“Tuvimos un coordinador de especialistas maravilloso, John Walton, que es de Australia. Y, como saben, la seguridad es lo primero, y tuvimos dobles de riesgo maravillosos, así que trabajamos con los mejores profesionales de la ciudad. Fue muy preciso y nos ayudó a desarrollar la pelea aburrida con Linda, lo que sería seguro para ella. El bloqueo nos ayudó con nuestra escena de lucha, lo cual fue clave para las escenas. Fue maravilloso trabajar con él”, añadió.

Finalmente, Sam Raimi compartió una lección que se lleva de este proyecto, como parte de las condiciones a las que se enfrentó la producción.
“El desafío de trabajar en una playa, algo que nunca antes había hecho. Algunos días subía la marea y simplemente no había playa. Así que tienes que escuchar a los maestros de la marea. Alguien que sabe cuándo la marea estará alta y cuándo estará baja, cuándo tienes que salir de la playa. Fue una experiencia sorprendentemente nueva para mí”, puntualizó el director estadounidense.
