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Vicente Fernández Jr. habla de su cambio físico, la paternidad y su relación con Alejandro

El transformación física del hijo mayor de Vicente Fernández desató titulares, pero él lo vive con humor, disciplina y satisfacción personal

Entrevista
Vicente Fernández Jr. se reinventa: transformación física, paternidad y habla de su relación con Alejandro Fernández (Foto: Gabriela Acosta)

Vicente Fernández Jr. ya se acostumbró a estar bajo los reflectores. Sabe que su nombre genera todo tipo de comentarios, positivos y negativos, pero ha encontrado una manera de sobrevivir a la vorágine mediática gracias a la estabilidad física y emocional que atraviesa actualmente.

A sus 61 años, el mayor de los hijos de Vicente Fernández vive una etapa de logros y luchas, pero sobre todo de alegría por la pronta llegada de su hija Isabella, fruto de su matrimonio con Mariana González.

Vicente Fernández Jr. celebró el baby shower de su hija
Vicente Fernández Jr. celebró el baby shower de su hija Instagram

Hace unos días, Vicente Fernández Jr. se volvió el centro de varios titulares por su notable transformación física. Durante una charla sobre el tema, reveló entre risas que hasta los dedos le han adelgazado… y que su anillo de casado ya le queda grande.

“Te lo voy a decir. La talla de cintura de los pantalones andaba en 36. Ahorita ya me pongo 32 y me cabe una mano completa. Estoy como en 31. De 36 a 31 es algo muy considerable. Me sorprendió mucho la facilidad que sacó el anillo de boda. Estoy muy comprometido y contento porque viendo resultados es como te emocionas más y con la satisfacción de decir sí se puede. Y que sí lo pude hacer y nada sufrido, nada batalloso y sin ningún problema”.


El mayor de los Potrillos recordó que no tenía ese peso desde 2004.

“Estamos hablando de que hace 22, 23 años más o menos. Así que al ver que no podía agachar para abrocharme las cintas. Tenía que levantar la pierna para poder abrocharme las cintas de los tenis. Se le caía algo a Mariana y ella por el embarazo no se podía agachar. Y ni yo tampoco me podía agachar. Si estábamos en el restaurante se caía la toalla para limpiarte la boca y no se podía agachar. Y yo tampoco porque no me daba el espacio ni la panza me permitía agacharme. Entonces sí estábamos en una situación un poquito ya incómoda, entonces teníamos que hacer algo”.

Entrevista
Vicente Fernández Jr. se reinventa: transformación física, paternidad y habla de su relación con Alejandro Fernández (Foto: Gabriela Acosta)

Después de dietas extremas en el pasado, Vicente encontró un método más equilibrado para cuidar su salud. Fernández decidió ponerse en manos del doctor David García Pérez, recordando intentos anteriores por bajar de peso.

“En otras ocasiones me decía poner a dieta en el 2001, 2000 cuando grabé mi primer disco, que era el disco El Mayor de los Potrillos. Pero sí estaba muy sacrificado, con dietas bastante rigurosas: pura agua natural, nada de azúcar, nada de carbohidratos. Y sí me costó mucho trabajo, sí adelgacé”. También habló de otra etapa en 2006. “Hubo otro tiempo en el 2006 aproximadamente, donde yo hice una dieta de proteínas en polvo, que hacías como batidos, una dieta española, y también bajé considerablemente, bastante. Pero sí estaba muy sacrificado y el sistema alimenticio también”.

Esta vez, asegura, el proceso ha sido distinto. “Acá el doctor te da proteínas, te da carne de pescado, carne de pollo, te da salmón. Bueno, hay ocasiones que dentro de la dieta, amigo, si sigues el tratamiento… Yo era mucho de comer dulce, tomar refrescos. Hasta un refresco normal te puedes tomar a la semana. Y entonces no es nada sufrido”.

El tratamiento también incluye apoyo con medicamentos. “Ayuda de unas inyecciones que se llaman Mounjaro”, puntualizó el artista.

Actualmente, Vicente Fernández Jr. ha bajado 17 kilos.

“Estar en el 68, 69 kilos sería lo ideal para permanecer ahí y poder tener el tratamiento para estar cuidado y destacado ya en ese peso”.

Comparaciones inevitables y el orgullo de familia

Las redes sociales lo compararon con su padre y con Alejandro Fernández, algo que Vicente asume con orgullo y emoción. Ante los comentarios en redes sociales y algunos titulares, Vicente fue claro y hasta divertido.

“Fue un poquito curioso y un poquito chistoso porque hubo ciertos medios que pusieron: ‘Bajó 17 kilos y se está pareciendo a su papá’, ‘se está pareciendo a Alejandro’. Digo, a ver, que me parezca a mi padre, pues es obvio porque es mi padre. Yo soy mayor siete años que Alejandro, mi hermano. Entonces, ¿quién se parece a quién?”. Lejos de molestarse, lo toma como un halago. “Pero para mí es un orgullo. Al contrario, que me digan que me parezco a Alejandro Fernández, pues es un orgullo porque…”.

Vicente compartió una reflexión profunda sobre su relación con su hermano menor.

“Entonces, él viene siendo emotivamente, sentimentalmente, como si yo hubiera sido papá desde los 12, 14 años. Yo le llevo 7. Cuando él tenía 5 años, yo tenía 12. Entonces yo lo cuidaba, yo lo protegía, yo jugaba con él”.

El recuerdo continúa con detalles íntimos de esa etapa.

“A los 14 años yo tenía 21. Él ya empezaba a querer noviar con América, mi excuñada. Yo lo llevaba a noviar con América, yo lo recogía. Yo lo llevaba a la escuela, yo lo recogía. Yo iba a las juntas de maestros”.

Reconoce la figura de su padre y el contexto en el que crecieron.

“Él lo ha dicho en muchas declaraciones, que biológicamente y sentimentalmente, claro, es hijo de Don Vicente Fernández. Mi padre es padre biológico, pero que por cuestiones de trabajo con mi padre tenía que salir. Estuvo un padre muy proveedor, muy profesional, muy dedicado a su profesión. Pero por sus agendas de trabajo había ocasiones que, o fines de semana salía a trabajar, o aquellas giras que se hacían muy largas en Estados Unidos”.

Finalmente, resume su sentir con claridad: “Yo, al ser el hijo mayor, pues yo tenía la responsabilidad de mis hermanos de llevar y dar el buen ejemplo y apoyar a mi madre. Pero yo feliz de la vida y que me digan que parezco a él, es un orgullo. Son familia al final”.

La llegada de Isabella: una nueva etapa

Fernández Abarca también contó cómo se preparan para el nacimiento de su hija Isabella.

“Ya se está arreglando, ya lo tenemos casi listo su cuarto. Tenemos la maleta guardada porque no es palabra de honor que es el día 17 de febrero. Está proyectado ese día, pero la palabra la tiene Dios y mi bebé”.

Reflexiona sobre el significado de la vida. “El día que se le antoje nacer, va a ser ahorita es ahorita. En el momento ideal. Como lo he dicho varias veces, de las frases que se me quedaron marcadas de un libro que leí, fue que mientras Dios no pierde la fe en la humanidad, siguen naciendo bebés”.

Sobre si Isabella seguirá el camino musical, responde con calma.

“Primeramente Dios, no sé si le toque en la cuestión musical tocar instrumentos o le toque cantar, pero de que lo va a llevar en la sangre y en el corazón, lo lleva”.

La familia vive el momento con felicidad.

“La familia feliz, Mariana y yo ya listos. Mi madre con la nieta número 12, comprándole vestiditos, comprándole zapatitos, moñitos, muy contenta”.

Incluso bromeó sobre los celos. “¿Celoso eres? No hombre, para nada, ya me amansaron”.

Y reconoció el cambio que ha vivido en su relación de pareja.

“Yo estoy muy agradecido, muy enamorado, muy comprometido con mi señora. Valió la pena 55 años para llegar a un nivel donde inicié con ella”.

El nombre, el legado y la fecha especial

Isabella llega rodeada de simbolismo, amor y la presencia espiritual de Vicente Fernández, quien el próximo 17 de febrero cumpliría 86 años de edad.

El nombre de Isabella fue sugerido por Mariana.

“Yo proponía dentro de la quiniela el nombre de Vicenta, porque no ha habido ninguna Vicenta, pero no resultó el ganador”.

Aun así, el significado es profundo.

“En el corazón y en los sentimientos, sabemos que mucho de esto es el amor de mi padre, el espíritu de mi padre, de estar con nosotros”.

La fecha también es especial.

“Es muy significativo que su fecha de proyecto es el 17 de febrero, día que nació Vicente Fernández”.

Y reflexionó sobre cómo la vida lo sorprendió.

“Yo alguna vez decía, no, no voy a volver a casar. Y sí me casé, pues ya tengo mis bebés, ya tengo mis hijos, ya soy abuelo. Pero se dio la bendición, y yo estoy muy agradecido con Dios, y muy agradecido con la gente”.

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