El cine de Kleber Mendonça Filho se ha caracterizado como un campo de batalla donde la memoria personal choca con la realidad sociopolítica de Brasil. y Latinoamérica. Tras el éxito documental de Retratos Fantasmas, el cineasta regresa con ‘El agente secreto’, un proyecto que no solo busca entretener bajo las reglas del suspenso, sino confrontar las estructuras de poder que parecen repetirse cíclicamente.
En una entrevista para Publimetro, el director brasileño compartió las entrañas de este rodaje y su firme postura contra la industrialización del arte, en especial sobre los cambios en el cine.
La génesis de ‘El agente secreto’ no surgió de un objetivo capitalista, sino de una evolución emocional. Durante la creación de su obra anterior, el director se sumergió en un mar de fotografías, audios y periódicos viejos que lo conectaron con el pasado de una forma especial.
“Es difícil de hacer un tipo de retrato en el tiempo, porque cada película viene de un lugar completamente diferente, no tengo un objetivo industrial, pero trabajando en Retratos Fantasmas, que es mi película anterior, con mucho acceso a equipos de fotografías, de audio, películas, periódicos, así fue como me sentí muy cerca del pasado, de una manera verdaderamente emotiva, creo que el deseo de trabajar en una película de thriller con la experiencia de los archivos, creo que todo eso me llevó a escribir el guión y quería hacer una película con el título El agente secreto, que me gusta mucho el título, es sexy, culto, misterioso. Así que tenía que trabajar en aspectos que estuvieran a la altura del título, con misterio, suspense, nombres falsos, una angustia y una narrativa a través de un personaje muy fuerte, un hombre que se encuentra en una situación de intriga”.

Aunque la historia cinematográfica de Latinoamérica está repleta de cintas sobre dictaduras y represión, Kleber tomó una decisión creativa radical para esta entrega, intentando obtener la reconstrucción de la mentalidad de una época.
“Creo que mi cultura cinéfila me ofreció un mapa de las películas de Chile, Argentina, Brasil, porque hay películas muy buenas, pero no quería tener en esta película momentos de tortura, de secuestros, de militares en las calles, que no no hay nada de malo, pero para esta película quería tener una reconstrucción del tiempo y la lógica de este tiempo y como se sigue repitiendo. Por ejemplo un ministro de la educación de Bolsonaro dice en una conferencia de prensa, que los más pobres no necesitan hacer la universidad, porque es así y debe continuar así, para mí eso es muy inspirador para la película”.
Una de las preocupaciones más profundas de Mendonça Filho es la dirección que está tomando la nueva generación de cineastas. A pesar de demostrar su emoción por el reconocimiento de ‘El agente secreto’, durante su charla con Publimetro, fue enfático al señalar que el cine está bajo amenaza por la obsesión de satisfacer a la industria.
“Estoy muy feliz por todos mis compañeros, por la productora, por todos los actores, pero estoy feliz también porque espero que la película pueda mostrar a los jóvenes que podemos hacer películas muy personales, sin la preocupación de satisfacer a la máquina industrial, sin la preocupación de perder la atención del cliente. Y creo que hay una nueva generación que piensan con estas preocupaciones de la industria y es un problema. tenemos que frenarlo, con diálogo, con buenas películas, encontrar la manera de contar historias”.

‘El agente secreto’ es un espejo que nos obliga a mirar las sombras del pasado para entender por qué ciertas voces del presente intentan cerrar las puertas del futuro.
“Creo que la literatura y el cine son líneas de conflicto, hay conflictos que son muy claros, un conflicto es un chico muy inteligente de 11 años ve la televisión y el ministro de la educación dice que si vienes de una familia pobre solamente las clases más altas deben ir a la universidad, para mi es un conflicto porque tengo un hijo. Para mí es muy rico intentar entender para hacer un panorama social humano político. Dicen mucho que mis películas son políticas, creo que sí, pero nunca escribí un pensando en el trasfondo político”.
